Del Obelisco al Ministerio
Guardias y paciencia agotadas: Jorge Macri descubre que los residentes también saben contar hasta 80 horas
La Asamblea de Residentes y Concurrentes para hospitales porteños y moviliza al Ministerio de Salud. Reclaman salarios, jornadas inhumanas y que el Gobierno de la Ciudad deje de tratar a los pacientes como paquetes con código postal.
23 de Septiembre de 2026
La Asamblea de Residentes y Concurrentes de la Ciudad de Buenos Aires lleva adelante este miércoles un paro en hospitales públicos porteños con cobertura de guardias y una movilización que partirá a las 11 desde el Obelisco rumbo al Ministerio de Salud de la Ciudad. El reclamo apunta formalmente al ministro Fernán Quirós, pero en los hechos interpela de lleno a la gestión de Jorge Macri, ese jefe de Gobierno que cada vez que abre la boca sobre salud pública parece estar leyendo el menú de un restaurante que no piensa pagar.
La Asamblea sostiene que el conflicto salarial no es un capricho de fin de mes sino la consecuencia de una inflación que corre más rápido que cualquier paritaria. A la pérdida de poder adquisitivo se suma una sobrecarga laboral que ya dejó de ser anécdota para convertirse en norma. El documento difundido denuncia jornadas de hasta 80 y 90 horas semanales, un número que en cualquier otro rubro sería motivo de escándalo nacional y que en la residencia médica parece aceptarse como rito de iniciación.
La protesta tiene adhesión de residentes de más de veinte efectores sanitarios. Entre ellos figuran los hospitales pediátricos Elizalde y Gutiérrez y el Hospital Fernández, tres nombres que cualquier porteño reconoce porque alguna vez llevó a un familiar a una guardia. Que esos lugares funcionen con profesionales que trabajan el equivalente a dos empleos completos y cobran por uno explica bastante del sistema.
El pliego de reclamos no se limita al bolsillo. La Asamblea cuestiona las medidas de geolocalización para acceder a medicamentos, una iniciativa que convierte la receta en un permiso de circulación y que trata al paciente como si fuera un delivery sospechoso. Los residentes defienden el acceso pleno al sistema público y rechazan cualquier restricción vinculada al domicilio de quienes necesitan atención.
También exigen que se declare la emergencia en salud mental y que se implemente de una vez la Ley de Salud Mental con presupuesto y contratación de profesionales. Jorge Macri puede hablar de gestión moderna todo lo que quiera, pero una ley que no se financia es apenas un PDF con buena redacción.
Otro punto del documento apunta a la fragmentación de la carrera profesional, ese laberinto administrativo que convierte el ascenso de un médico en una carrera de obstáculos donde el premio es seguir cobrando tarde y mal. La Asamblea además cuestiona el rol de la Asociación de Médicos Municipales, a la que acusa de no haberse puesto al frente de los reclamos. La AMM, por su parte, reclamó al Ministerio la regularización urgente de las designaciones pendientes de los R1, jefes de residentes e instructores, y pidió que los haberes omitidos en la liquidación de septiembre se paguen por complementaria este mes.
El cuadro completo muestra un Gobierno de la Ciudad que administra la salud pública como si fuera un servicio premium con lista de espera. Residentes que sostienen hospitales con jornadas de 90 horas, pacientes que necesitan autorización geográfica para retirar remedios y un gremio que corre detrás de los pagos. Jorge Macri puede seguir inaugurando carteles y cámaras, pero la salud porteña se sostiene con personas que hoy paran porque ya no les alcanza ni el sueldo ni el cuerpo.
