Expediente
Julio Alak armó un organismo contra inundaciones y ni él sabe quién lo paga
Concejales de La Libertad Avanza presentaron un pedido de informes con 58 puntos para desenterrar personal, presupuesto, sensores y protocolos de la flamante Unidad de Gestión del Riesgo. El Ejecutivo tiene una semana para explicar de qué se trata todo esto.
23 de Septiembre de 2026
El bloque de concejales de La Libertad Avanza en el Concejo Deliberante de La Plata presentó un pedido de informes para que el municipio de Julio Alak explique, con papeles sobre la mesa, qué es exactamente la nueva Unidad Municipal de Gestión del Riesgo. El organismo fue anunciado hace apenas siete días y ya acumula más preguntas que respuestas. El expediente, firmado por María Florencia Defeo, Guillermo Bardón, Sabrina Morales, Soledad Pedernera, María Florencia Barcia y Juan Pablo Allan, tiene 58 puntos. No es un capricho opositor. Es la consecuencia lógica de anunciar una estructura sin mostrar la estructura.
La Unidad estará a cargo de Fernando Carlos, especialista en emergencias. Hasta ahí, el currículum. El problema es que nadie sabe cuánta gente va a trabajar ahí, de qué área depende, cuánto va a costar ni con qué plata se va a financiar. Los concejales piden el organigrama completo, las misiones y funciones, y el desglose de trabajadores entre planta permanente, temporaria, contratados, locaciones de servicios y funcionarios políticos. Porque una cosa es prevenir inundaciones y otra muy distinta es acomodar ñoquis en una estructura nueva con nombre rimbombante.
El pedido también apunta al bolsillo del contribuyente. Los ediles quieren saber el presupuesto asignado este año, las partidas que financiarán la Unidad y si esto implica un aumento del gasto municipal. También preguntan por adquisiciones, contrataciones, obras, consultorías y asistencias técnicas. La pregunta que flota en el recinto, aunque nadie la escriba con todas las letras, es si esta Unidad es una herramienta real de prevención o una pasarela prolija para acomodar amigos con cargo y sueldo. Alak ya tiene experiencia en eso.
El futuro del Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM) es otro de los agujeros negros del anuncio. La oposición quiere saber cómo queda integrado al nuevo modelo, qué funciones conserva y cuáles se modifican. También pide el inventario de bienes, vehículos, equipos y sistemas que el organismo tenía al 10 de diciembre de 2023 y cuáles siguen operativos. Traducción criolla: qué se afanaron, qué se rompió y qué todavía funciona. Porque en La Plata, cada gestión que arranca parece que hereda un depósito vacío y una lista de excusas nuevas.
El sistema de monitoreo ocupa un lugar central en el expediente. El Ejecutivo anunció 21 sensores meteorológicos y cinco hidrométricos. Los concejales piden ubicación exacta, fecha de instalación, año de adquisición, estado operativo y último mantenimiento de cada dispositivo. También preguntan si se van a instalar nuevos. Porque anunciar sensores sin decir dónde están es como prometer paradas de colectivo en el medio del campo. Suena lindo en el acto, pero el vecino sigue esperando bajo la lluvia.
El mapa actualizado de riesgo hídrico, el Plan Municipal de Emergencias y los protocolos vigentes para inundaciones, tormentas severas, tornados, ráfagas, granizo, olas de calor y frío, incendios, cortes de energía, interrupciones de agua y emergencias sanitarias también están en la lista. El expediente pregunta quién asume el comando operativo, cómo funciona la cadena de responsabilidades y cuáles son los canales de alerta a la población. También si existen protocolos específicos para personas con discapacidad, adultos mayores, niños y grupos vulnerables. La prevención no se hace con spot publicitario. Se hace con planos, presupuesto y gente capacitada. Hasta ahora, el municipio solo mostró la foto del anuncio.
Los centros de evacuación y puntos de encuentro seguros con sus características también fueron solicitados. El Niño está en el horizonte y los concejales quieren saber qué tareas de limpieza se hicieron en arroyos, canales, conductos pluviales, sumideros y zanjas. La pregunta no es menor. La Plata tiene un historial trágico con el agua y los vecinos no olvidan. El 2 de abril de 2013 no fue una fatalidad inevitable. Fue el resultado de décadas de improvisación, desidia y obras que nunca se terminaron. Alak, que gobierna una ciudad atravesada por ese trauma, debería saberlo mejor que nadie.
Finalmente, los ediles piden saber cómo los vecinos podrán consultar en tiempo real las alertas meteorológicas, el nivel de los arroyos, las precipitaciones, las zonas de riesgo, los centros de evacuación y las vías de comunicación disponibles. También preguntan si se creará un portal público y si los protocolos, mapas y datos de los sensores estarán disponibles. La respuesta, por ahora, es un silencio administrativo que huele a falta de plan.
En los fundamentos del proyecto, los concejales sostienen que “La Plata necesita una política de gestión del riesgo que trascienda anuncios y administraciones” y que “permita aprovechar las herramientas existentes, incorporar avances técnicos y garantizar continuidad institucional”. Remarcan que “la prevención requiere planificación permanente” y que esa planificación debe estar sometida al seguimiento del Concejo y de los vecinos. El municipio de Alak tiene una semana para responder. Si no lo hace, quedará claro que la Unidad de Gestión del Riesgo es, por ahora, una unidad de gestión de humo.
