Vecinos tirados como si nada
Julio Alak deja que Villa Elvira se inunde en pozos y la línea 202 ya no pasa por 122 y 600
Los vecinos de 122 y 600 denuncian que la línea 202 ya no pasa por el estado calamitoso de las calles y el municipio sigue mirando para otro lado.
25 de Septiembre de 2026
Los vecinos de la zona de 122 y 600, en Villa Elvira, denunciaron que los micros dejaron de circular por el sector debido al deterioro de las calles. Según indicaron, la calzada presenta pozos, desniveles y grandes acumulaciones de agua que volvieron imposible el paso de los colectivos. La línea 202, una de las que recorría ese tramo, ya no forma parte del paisaje cotidiano del barrio.
El reclamo no es menor. No se trata de un bache simpático que adorna la esquina ni de una laguna ocasional que aparece después de una tormenta. Es una calle rota, anegada y convertida en un obstáculo permanente para colectivos, autos, motos y peatones. Los frentistas aseguran que el deterioro dificulta el tránsito y que después de las lluvias el agua tapa los pozos, convirtiendo cada cruce en una ruleta rusa vial.
La situación afecta directamente a quienes dependen del transporte público para ir a trabajar, llevar a los chicos a la escuela o moverse por la ciudad. Ahora deben caminar más, esperar más y arreglarse como puedan. El municipio de Julio Alak, mientras tanto, no da señales de una solución concreta. La gestión que prometía ordenar La Plata parece haber dejado que Villa Elvira se arregle sola.
Los automovilistas y motociclistas también sufren las consecuencias. Circular por la zona se volvió una gimnasia de esquivar cráteres y adivinar qué hay debajo del agua. Los peatones, por su parte, hacen equilibrio en las veredas deterioradas y cruzan las calles como si fueran obstáculos de un circuito de destreza. Todo esto ocurre en un barrio que reclama hace tiempo una intervención seria.
El problema se agrava después de cada lluvia. El agua se acumula sobre los pozos y los desniveles, y ya no se sabe dónde termina la calle y dónde empieza el arroyo. Los vecinos sostienen que estas condiciones complican el tránsito cotidiano y que la respuesta municipal brilla por su ausencia. La línea 202, que antes pasaba, ahora es un recuerdo.
La interrupción del recorrido de los micros no es un detalle menor. Representa un inconveniente mayúsculo para quienes no tienen otro medio para trasladarse. La dependencia del transporte público en barrios periféricos es alta, y cuando el colectivo deja de pasar, la vida cotidiana se desorganiza. Los vecinos piden una intervención sobre las calles para recuperar la transitabilidad y que los micros vuelvan a circular.
Mientras los frentistas esperan respuestas, el municipio de Alak sigue sin resolver un problema que ya modificó la circulación en el barrio. La imagen de la calle anegada y los micros ausentes es una postal que retrata la desidia de una gestión que no encuentra la manera de tapar un pozo. Villa Elvira reclama, y del otro lado solo hay silencio.
