Una decisión que cambia el discurso tecnológico
Trump quiere borrar la inteligencia artificial y reemplazarla por la superinteligencia
El presidente estadounidense impulsa una nueva denominación para una tecnología que enfrenta cuestionamientos por sus riesgos y el avance de los centros de datos. Especialistas advierten que ambos conceptos no significan lo mismo.
13 de Octubre de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió impulsar el reemplazo del término inteligencia artificial por superinteligencia, con el objetivo de modificar la percepción pública sobre una tecnología que genera preocupación entre los estadounidenses. La iniciativa llegó a documentos oficiales y páginas del Gobierno después de un decreto firmado a finales de septiembre.
Durante su intervención ante las Naciones Unidas, Trump sostuvo que la palabra “artificial” hace que la inteligencia parezca falsa. Su intención es presentar los avances tecnológicos bajo una denominación que considera más favorable, especialmente frente al rechazo que despierta la instalación de centros de datos.
La medida también tuvo repercusiones dentro de la industria tecnológica. Elon Musk anunció que modificaría el nombre de su compañía SpaceXAI a SpaceXSI, aunque el cambio todavía no se concretó, mientras que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, descartó renombrar su empresa y puso en duda que la nueva expresión reduzca los temores de la población.
El problema es que inteligencia artificial y superinteligencia no son conceptos equivalentes. El filósofo Nick Bostrom explicó que la primera comprende distintas tecnologías capaces de procesar información, mientras que la segunda describe sistemas hipotéticos que superarían ampliamente las capacidades humanas en prácticamente todos los ámbitos.
Trump profundizó su postura al advertir que su administración consideraría “EL ENEMIGO” a quienes continuaran utilizando la denominación anterior. También defendió una política de mínima regulación, al sostener que un presidente fuerte e inteligente sería suficiente para controlar los riesgos tecnológicos.
La estrategia busca cambiar la manera en que los estadounidenses interpretan una industria respaldada por grandes empresas y por la propia Casa Blanca. Sin embargo, especialistas y referentes del sector cuestionan que modificar una palabra alcance para resolver las preocupaciones sobre seguridad, regulación y desarrollo tecnológico.
