Rosca prestada
Alak juntó a tres ex socios de Milei y en La Plata lo vendieron como “renovación”
El intendente buscó mostrarse como armador de una alternativa opositora junto a Pichetto, Monzó y Bossio, dirigentes que acompañaron leyes clave del Gobierno y hoy intentan reciclarse como garantes de la “unidad”.
11 de Mayo de 2026
Julio Alak encabezó en La Plata una cumbre política con Miguel Pichetto, Emilio Monzó y Diego Bossio en medio de las maniobras del peronismo para construir un frente anti Milei rumbo a 2027. La foto fue presentada como un “punto de inflexión” y hasta como una señal de amplitud política, aunque en los hechos terminó pareciendo una reunión de ex administradores del fracaso argentino intentando vender experiencia como si fuera novedad.
Estuve en La Plata con el intendente Julio Alak (@Julio_Alak), y los dirigentes Emilio Monzó (@monzoemilio) y Diego Bossio (@diegobossio).
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) May 5, 2026
Conversamos sobre la situación política, económica y social del país, el futuro de la provincia de Buenos Aires, la necesidad de fortalecer… pic.twitter.com/6CmCfU0E8U
Mientras desde sectores cercanos al intendente hablaron de “dirigentes históricos”, en el peronismo bonaerense más de uno miró la escena con la misma desconfianza con la que un vecino mira un auto sin patente dando vueltas por la cuadra. Pichetto, Monzó y Bossio acompañaron buena parte del andamiaje parlamentario que Javier Milei necesitó para arrancar su gobierno, incluida la Ley Bases, y ahora aparecen sentados alrededor de la mesa hablando de “defender la producción” como si recién aterrizaran de un retiro espiritual en Sierra de la Ventana.
Alak intentó posicionarse como el gran anfitrión de una unidad amplia, moderna y “sin exclusiones absurdas”. El problema es que la amplitud terminó pareciendo más un rejunte de sobrevivientes de la política profesional que una construcción con peso territorial real. Entre los tres invitados cuesta encontrar una unidad básica llena, una plaza movilizada o un distrito propio donde todavía corten el pasto político. Pero en el ecosistema del Círculo Rojo siempre hay micrófono para los mismos apellidos reciclados.
El intendente platense habló de tarifazos, caída de pymes, destrucción del mercado interno y crisis industrial. Todo correcto en el diagnóstico. Lo curioso fue escuchar ese libreto acompañado por dirigentes que hace apenas meses levantaban la mano para darle herramientas legislativas al mismo modelo económico que ahora describen como una topadora sobre la clase media. En Argentina hay actores que cambian más rápido de personaje que un humorista en teatro de revista.
La reunión también dejó expuesta otra interna que nadie logra disimular dentro del peronismo bonaerense. Mientras Axel Kicillof intenta consolidarse como referencia opositora con crecimiento en encuestas y estructura territorial, Alak empezó a mostrar señales de armado propio rodeándose de figuras dialoguistas y peronistas de laboratorio que generan más títulos en los portales que votos en las urnas.
En el fondo, la foto pareció un casting de dirigentes buscando empleo para después de Milei. Un club de veteranos del poder hablando de “renovar la política” mientras reciclan alianzas que vienen girando desde los tiempos en que el país todavía discutía si poner retenciones era de izquierda o de sentido común. La épica de la unidad quedó parecida a esas cenas familiares donde todos prometen cambiar y terminan peleándose por la misma herencia.
