Despliegue desmedido
Jorge Macri despliega mano dura contra un vendedor de paltas
La Policía de la Ciudad montó un operativo con decenas de efectivos armados contra un solo trabajador ambulante. La escena expuso una curiosa escala de prioridades, toda la potencia estatal para correr a quien intenta ganarse el día vendiendo comida.
4 de Septiembre de 2026
La Policía de la Ciudad, bajo la gestión de Jorge Macri, desplegó un operativo contra un vendedor ambulante de paltas, con decenas de efectivos armados rodeando a una sola persona. El procedimiento fue denunciado como desmedido y violento, mientras el trabajador intentaba sostener su actividad en la calle para llevar un ingreso a su casa.
La Policía de la Ciudad de Jorge Macri volvió a montar un operativo nefasto, desmedido y violento contra un vendedor ambulante de paltas. Decenas de efectivos armados para acorralar a una sola persona que intenta llevar comida a su casa en medio de una crisis brutal. pic.twitter.com/xkvG5chE9U
— Revista Cítrica (@revistacitrica) September 4, 2026
La postal tiene poco de sofisticada y bastante de desproporción. Para enfrentar a un vendedor de frutas apareció una cantidad de uniformados que difícilmente pueda justificarse por la magnitud del supuesto problema, como si detrás de las paltas hubiera una organización capaz de poner en jaque a la seguridad porteña.
El episodio vuelve a exhibir qué entiende la administración de Jorge Macri por mostrar autoridad en el espacio público. Cuando enfrente hay una sola persona trabajando en la calle, el Estado porteño parece encontrar rápidamente personal, uniforme y despliegue suficiente para marcar territorio.
La escena resulta todavía más áspera por el contexto económico en el que ocurre. Mientras muchas personas buscan alternativas para conseguir ingresos como pueden, la respuesta que recibió este vendedor no fue precisamente discreta, sino un operativo con agentes armados para controlar a alguien cuya mercancía cabía, literalmente, en un puesto ambulante.
No hace falta convertir al vendedor en héroe ni desconocer que existen normas sobre la venta callejera para advertir el absurdo de la proporción. Una administración puede hacer cumplir una regulación sin transformar unas paltas en un asunto digno de semejante demostración policial.
Así, la gestión porteña consiguió una imagen difícil de maquillar. Decenas de efectivos frente a un solo vendedor ambulante, una particular versión de la firmeza estatal donde la contundencia parece medirse por la cantidad de uniformes que hacen falta para sacar mercadería de una vereda.
