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Jueves 3 de Septiembre de 2026

Control porteño

Jorge Macri manda la Policía por cartones y clausura un local mientras crecen las preguntas por la basura

Un empresario fue multado y su comercio terminó clausurado después de un operativo de la Policía de la Ciudad por haber dejado una o varias cajas de cartón en la vía pública. El episodio expuso una gestión que parece encontrar músculo para perseguir residuos sueltos, mientras quedan bajo la lupa las reglas que el propio Gobierno porteño exige cumplir.

2 de Septiembre de 2026

Un operativo de la Policía de la Ciudad terminó con un empresario multado y su local clausurado por haber dejado una o varias cajas de cartón, según la denuncia difundida sobre el procedimiento. La escena, con móviles y efectivos frente al comercio, dejó una postal incómoda para la administración de Jorge Macri, que desplegó capacidad operativa para un episodio que difícilmente parezca proporcional al aparato movilizado.

El cuestionamiento apunta también al funcionamiento cotidiano de la recolección. El reclamo sostiene que el Gobierno porteño exige sacar los residuos entre las 19 y las 21, una franja que choca con la dinámica de buena parte de los locales gastronómicos, que continúan trabajando durante esas horas y recién pueden retirar sus bolsas una vez finalizada la jornada.

Ahí aparece una contradicción que la gestión debería explicar antes de convertir cada caja abandonada en una cuestión de orden público. Si un restaurante permanece abierto después de las 21, resulta difícil imaginar que guarde todos sus residuos hasta el día siguiente solamente para no desafiar el reloj municipal. La norma puede quedar muy prolija escrita, pero la actividad comercial porteña no necesariamente cierra cuando lo decide una disposición.

El contraste resulta todavía más llamativo por la respuesta aplicada. Multa, presencia policial y clausura conforman un menú contundente para un gobierno que, al menos en este caso, parece haber encontrado en el cartón una amenaza merecedora de semejante despliegue. No fue una advertencia ni una intimación menor, sino una intervención que terminó directamente con el establecimiento cerrado.

La publicación que denunció el episodio fue todavía más lejos y deslizó una supuesta existencia de un “canon” para funcionarios. No se presentó ninguna prueba que permita sostener esa acusación como un hecho, por lo que corresponde mantenerla exclusivamente como la insinuación realizada por quien difundió el caso y no como una certeza.

 

Lo que sí queda a la vista es la discusión sobre el criterio utilizado por la administración de Jorge Macri. Una gestión puede exigir limpieza y cumplimiento de las normas, pero cuando para unas cajas de cartón aparecen patrulleros, sanciones y una clausura, también tiene que explicar dónde termina el control razonable y dónde empieza esa particular afición porteña por demostrar autoridad con el comerciante que queda más a mano.

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