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Jueves 10 de Septiembre de 2026

Educación a medias

Julio Alak bajo presión mientras 500 alumnos estudian entre grietas

Familias de dos escuelas de La Plata denuncian casi un año de problemas estructurales, aulas clausuradas y clases apenas dos o tres veces por semana. Ahora reclaman respuestas al Municipio de Julio Alak y al gobierno bonaerense de Axel Kicillof.

9 de Septiembre de 2026

Más de 500 estudiantes de la Escuela Primaria número 27 “Crucero General Belgrano” y la Secundaria número 82 de La Plata atraviesan desde hace casi un año serios problemas estructurales en el edificio de calle 4 entre 611 y 612. Con aulas clausuradas, grietas visibles y cursos que concurren apenas dos o tres veces por semana, las familias decidieron apuntar directamente contra el intendente Julio Alak y el gobernador Axel Kicillof para exigir una solución definitiva.

La respuesta encontrada hasta ahora fue un sistema de rotación que debía funcionar como parche y terminó acompañando buena parte del ciclo lectivo. Mientras la gestión municipal y la Provincia siguen sin resolver definitivamente el problema denunciado, los chicos administran algo bastante más elemental que cualquier agenda política, qué días de la semana les toca poder ir a la escuela.

El deterioro no apareció de un día para el otro. En febrero, antes del inicio de las clases, representantes de la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires relevaron el establecimiento y advirtieron problemas en paredes, pisos, ventanas, instalaciones eléctricas y de gas, además de vidrios rajados, puertas que no cerraban correctamente y otros sectores comprometidos. Algunas aulas de la primaria finalmente tuvieron que ser clausuradas.

A esa lista se suma una particularidad difícil de mirar con tranquilidad. La cercanía con el aeropuerto llevó a advertir que las vibraciones provocadas por los movimientos de aeronaves podrían profundizar las fisuras existentes. Había pedidos para realizar inspecciones y reparaciones integrales antes del comienzo de las clases, pero septiembre encontró a la comunidad educativa todavía funcionando con alumnos que se turnan para entrar al edificio.

El calendario escolar, mientras tanto, no funciona por turnos cuando llega el momento de aprender. Una madre contó que su hija de primer grado asiste solamente tres veces por semana justo cuando atraviesa una etapa central para aprender a leer y escribir. Otra familia expresó su preocupación porque su hijo termina sexto este año y deberá ingresar a la secundaria después de cursar bajo estas condiciones.

Hasta saber cuándo pueden estudiar se convirtió en una cuestión administrada por WhatsApp. Las familias reciben allí los días asignados para que cada curso concurra presencialmente, una postal bastante incómoda para una ciudad gobernada por Alak y una Provincia conducida por Kicillof cuando el reclamo consiste, simplemente, en que los alumnos puedan volver a tener clases todos los días.

La preocupación tampoco termina en la frecuencia escolar. Las madres aseguran que no pudieron ingresar para observar personalmente el estado de las aulas y que buena parte de la información proviene de sus propios hijos. Hablan de baños y canillas deteriorados, falta de mantenimiento, grandes grietas y sectores donde, según relatan los chicos, el piso llega a sentirse en movimiento cuando caminan.

Las familias también quieren saber qué ocurrió con las obras que, aseguran, habían sido anunciadas a comienzos de año y finalmente no se habrían realizado. Después de meses esperando, comenzaron una juntada de firmas frente al establecimiento y convocaron a una manifestación para este viernes desde las 7:30 en la puerta de la Escuela número 27.

Las madres remarcaron, al mismo tiempo, el esfuerzo de las docentes para sostener la enseñanza en semejantes condiciones y dejaron en claro que el cuestionamiento está dirigido hacia las autoridades. Desde la dirección de la institución indicaron ante una consulta que la información oficial sobre la situación edilicia debía canalizarse mediante la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense.

El reclamo vuelve así hasta los escritorios de Alak y Kicillof después de meses en los que la solución definitiva siguió sin aparecer. Las familias no están pidiendo una obra ornamental ni una promesa para cortar una cinta, sino recuperar la presencialidad completa y saber que sus hijos pueden entrar a estudiar sin convivir con el temor por las condiciones del edificio. Su advertencia resume la gravedad del escenario y la urgencia que reclaman de las autoridades, actuar “antes de que pase una tragedia”.

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