Campaña adelantada
Milei activó su plan de reelección para 2027 y presiona al Gabinete para sostener la promesa de un 2028 próspero
El Presidente comenzó a instalar su continuidad como condición para acelerar las reformas y alcanzar una mejora económica. Luis Caputo y Diego Santilli quedaron al frente de las negociaciones económicas y políticas mientras crecen las dudas por el presente social.
5 de Octubre de 2026
Javier Milei ya empezó a jugar abiertamente su carta para 2027 y convirtió la continuidad de su Gobierno en una pieza central de su discurso económico. Ante inversores de la OCDE en París, prometió que, si consigue la reelección, 2028 será “el mejor año de nuestra historia” y volvió a presentar las dificultades actuales como una etapa previa a una futura prosperidad.
La estrategia obliga al Gabinete a sostener expectativas cada vez más ambiciosas. Milei proyectó un crecimiento superior al 16 por ciento hacia el final de su mandato y aseguró que una segunda gestión permitiría acelerar las reformas hasta un nivel “único e irrepetible”.
Mientras el Presidente promete el futuro, Luis Caputo debe resolver problemas mucho más inmediatos. El ministro enfrenta la negociación por fondos para las provincias y el Presupuesto 2027 después de que sus anteriores pronósticos económicos chocaran con una inflación que continuó mostrando altibajos.
En el frente político, Diego Santilli quedó encargado de acercar posiciones con los gobernadores aliados. Durante el viaje a París encabezó reuniones con mandatarios provinciales para buscar respaldo a la eliminación de las PASO, el Presupuesto y acuerdos que permitan aislar electoralmente al peronismo.
Milei también apuesta a profundizar la polarización. Frente a una imagen negativa que, según los datos incluidos en el análisis, alcanza el 58 por ciento y a un escenario de pobreza en aumento, volvió a cargar contra la oposición y aseguró que su principal rival es él mismo.
El plan oficialista intenta instalar una idea sencilla: soportar el ajuste hoy para recoger los resultados después de 2027. El problema para la Casa Rosada es que esa promesa todavía debe atravesar más de un año de gestión, negociaciones parlamentarias y una sociedad a la que se le pide paciencia mientras el Presidente ya piensa en otros cuatro años.
