Tensión dentro del oficialismo
Milei celebró el avance de Flávio Bolsonaro, pero en su Gobierno temen que Brasil desplace a Argentina ante Trump
El Presidente tomó el resultado brasileño como una victoria ideológica y volvió a cargar contra Lula. Dentro del oficialismo, sin embargo, algunos operadores advierten que un Brasil alineado con Washington podría reducir el peso internacional de la Argentina.
5 de Octubre de 2026
Javier Milei celebró el desempeño de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta brasileña y convirtió el resultado en otra batalla ideológica contra Luiz Inácio Lula da Silva. Desde Olivos siguió la elección, multiplicó mensajes de apoyo y lanzó: “Zurdos empobrecedores, córranse del medio”.
PARECE QUE LA HABÍA VISTO...
— Javier Milei (@JMilei) October 5, 2026
El entusiasmo presidencial, sin embargo, no sería compartido por todo el oficialismo. Sectores más pragmáticos de la Casa Rosada advierten que una eventual victoria de Bolsonaro podría fortalecer el bloque regional de derecha, pero al mismo tiempo quitarle a Milei parte del protagonismo que consiguió frente a Estados Unidos.
La preocupación parte de una cuestión elemental de escala. Brasil tiene un peso económico, territorial y demográfico muy superior al argentino y, con un gobierno plenamente alineado con Donald Trump, podría convertirse en el socio prioritario de Washington en América Latina.
En el ala más cercana al Presidente, la lectura es completamente distinta. Dirigentes como Santiago Santurio y Nahuel Sotelo consideran que una derrota de Lula favorecería económica, comercial y geopolíticamente a la Argentina, mientras Milei llegó a atribuir en conversaciones internas el avance bolsonarista a una estrategia compartida con Trump.
Dentro del Gobierno también existen cuestionamientos por el deterioro previo del vínculo con Lula, pese a que la relación económica entre ambos países continuó funcionando. La discusión expone así una contradicción incómoda: Milei puede ganar un aliado ideológico en Brasil y, al mismo tiempo, perder centralidad frente a Washington.
El escenario regional suma además inquietud por el creciente peso estadounidense en alianzas y movimientos políticos latinoamericanos. En ese tablero, el festejo de Milei podría terminar teniendo un costo inesperado si el gigante brasileño pasa a ocupar el lugar privilegiado que la Casa Rosada pretende conservar.
