Prioridades porteñas
Planetario con DJs, calles mugrientas y la billetera pública siempre lista en CABA
Mientras la gestión de Jorge Macri promociona festivales y shows gratuitos, vecinos cuestionan el gasto en eventos festivos en medio de reclamos por suciedad, mantenimiento y servicios urbanos.
19 de Febrero de 2026
La Ciudad vende “la agenda de verano” como si fuera una postal de modernidad cultural, pero en la calle el comentario suena bastante menos glamoroso: basura acumulada, veredas rotas y barrios que reclaman mantenimiento mientras el Planetario se convierte en pista de baile financiada con fondos públicos. El evento con Los Totora, Fer Palacio y la llamada “Fiesta Polenta” no solo generó ruido por lo musical, sino por la pregunta que empezó a circular entre vecinos: ¿de dónde sale la plata para estos festivales mientras la ciudad muestra signos evidentes de abandono en distintos puntos?
Thompson y Bonifacio. Gestión Jorge Macri. pic.twitter.com/gOG0lwXtk6
— Troll de Milei (@TERMILEITOR800) February 19, 2026
El festival fue presentado como “el más joven de la Ciudad”, con DJs, shows en vivo, gastronomía y actividades interactivas desde la tarde hasta la madrugada, bajo el sello de la agenda cultural porteña. Todo prolijamente armado, con line up, branding y promoción institucional. Lo que no figura en la grilla es el costo político de ese contraste: fiesta pública, estética de verano y marketing urbano frente a reclamos cotidianos por limpieza, infraestructura y mantenimiento básico.
La ironía es inevitable. La misma gestión que se autopercibe como administradora eficiente de la “ciudad más linda del mundo” enfrenta críticas por priorizar eventos festivos mientras vecinos denuncian que hay zonas donde la mugre, el deterioro y los servicios deficientes siguen siendo parte del paisaje. Y ahí aparece el choque simbólico: luces, DJs y escenarios en espacios icónicos mientras la discusión pública gira en torno al uso del presupuesto y las prioridades reales de gestión.
En redes, el tono fue directo y sin maquillaje: “¿En serio tenemos que pagar la Fiesta Polenta?” no es solo una frase viral, sino un síntoma del malestar con la lógica de gasto visible en espectáculos frente a problemas urbanos menos fotogénicos pero más urgentes. Porque un festival suma imagen, presencia y narrativa cultural; en cambio, limpiar la ciudad, mantener el espacio público o resolver reclamos barriales no da selfies institucionales ni reels de verano.
El resultado es un combo políticamente incómodo para Jorge Macri: una agenda cultural activa que intenta construir clima festivo, pero que choca con una percepción ciudadana que pide otra cosa. Menos escenario y más gestión cotidiana. Menos slogan turístico y más solución concreta. Porque cuando la ciudad luce descuidada en varios sectores, cualquier fiesta financiada desde el Estado deja de ser solo entretenimiento y pasa a ser, para muchos, una postal de prioridades invertidas.
