Movimientos porteños finos y para los amigos
Jorge Macri reordena Desarrollo Urbano y suma a la hija de la ex SIDE mientras Angelici amplía su tablero de poder
El nombramiento de Agustina Olivero Majdalani en un área clave para el negocio inmobiliario expone el entramado de vínculos políticos, familiares y de influencia dentro del gabinete porteño.
17 de Febrero de 2026
En la Ciudad donde cada metro cuadrado vale más que una promesa electoral en campaña, el tablero de Desarrollo Urbano no se mueve sin cálculo político. Jorge Macri decidió desplazar a una funcionaria propia para ubicar en un área neurálgica a Agustina Olivero Majdalani, hija de la ex número dos de la SIDE macrista, Silvia Majdalani, y con antecedentes en la Corporación Madero, ese laboratorio urbano donde el Estado y los desarrolladores conviven con precisión quirúrgica. Nada improvisado: planificación urbana y vínculo con constructoras en manos de alguien que conoce el ecosistema desde adentro.
Llegó la hija de Silvia Majdalani, Agustina Olivero Majdalani, una figura imprescindible.
— Cerebro®️ (@AguanteCerebro) February 13, 2026
Asume mañana (sábado) como secretaria de gestión y desarrollo urbano, dependiente de la jefatura de gabinete de ministros (Sánchez Zinny).
Quién ocupará su lugar en la Corporación Puerto… pic.twitter.com/pQoPNIUXoi
El argumento oficial habla de un “cambio natural” para darle más empuje a la secretaría. Cuando el Código Urbanístico empieza a crujir por demoras, excepciones y quejas del sector inmobiliario, la política acelera los relevos como si fueran semáforos en verde para la obra privada. Según versiones legislativas y del propio gobierno, la gestión de Karina Burijson acumulaba críticas por demoras y aplicación discrecional del código, un detalle nada menor en un distrito donde cada autorización puede significar millones en juego.
Pero el movimiento no se explica solo por la eficiencia administrativa. En los pasillos del poder porteño, el nombre de Daniel Angelici aparece como ese operador silencioso que, sin necesidad de cargo formal, sigue sumando casilleros en áreas sensibles. Con nexos en Justicia, presupuesto judicial y ahora con incidencia indirecta en Desarrollo Urbano, el mapa de influencias se dibuja con la misma prolijidad que un plano de zonificación: líneas finas, pero estratégicas.
El dato político es todavía más filoso. La salida de Burijson, histórica funcionaria de confianza desde la etapa de Vicente López, no la expulsó del sistema, sino que la reubicó al frente de la Corporación Buenos Aires Sur. En la lógica PRO, nadie se cae del organigrama: se recicla. Y justo en una entidad clave para el desarrollo económico y urbano del sur de la ciudad, un sector cuestionado en la Legislatura por la falta de obras e infraestructura mientras el presupuesto prioriza la renovación del Autódromo Gálvez. Prioridades urbanísticas versión PRO: el sur espera, el marketing urbano avanza.
La jugada también funciona como otra poda silenciosa de la herencia larretista. Con la salida de Santiago López Medrano, cercano a Vidal y parte del esquema previo, Jorge Macri continúa afinando su propio gabinete, recortando nombres heredados y consolidando un círculo más alineado a su conducción y a la mesa chica que orbita alrededor del macrismo clásico.
En paralelo, sobrevuela una sombra familiar que en la política argentina nunca pasa desapercibida: la combinación de apellido pesado, redes de poder y áreas estratégicas. La hija de la ex cúpula de los espías al mando del urbanismo porteño no es solo un dato biográfico pintoresco, es un símbolo del modo en que el poder se recicla entre estructuras conocidas. En una ciudad donde el desarrollo urbano define negocios, skyline y votos, el mensaje es claro: el hormigón también se planifica con lógica política.
