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Viernes 13 de Febrero de 2026

Denuncias vecinales diarias

Entre discursos de orden y calles detonadas, Jorge Macri gobierna una ciudad que se le desborda

Mientras el jefe de Gobierno porteño insiste con la bandera del espacio público prolijo, vecinos exponen cables peligrosos, basura acumulada y obras sin control en distintos puntos de la Ciudad.

12 de Febrero de 2026

El libreto es conocido: conferencias sobre “orden”, promesas de recuperar el espacio público, anuncios de control y convivencia. La escenografía, sin embargo, parece otra. Y no hace falta una auditoría internacional, alcanza con caminar unas cuadras.

En Quinquela Martín y General Hornos (CP 1296), un vecino denunció que personal de Telecentro dejó cables en forma irregular, sueltos, con riesgo evidente. El reclamo fue directo: pidió custodia policial hasta que los retiren. No es una metáfora, es una escena concreta. En la Ciudad del “orden”, los cables cuelgan como si fueran decoración urbana improvisada.

Otro mensaje es todavía más gráfico: “Señor Jorge Macri, esta es la ciudad que usted administra: contenedores de basura revalsados”. Ni maquillaje semántico ni exageración retórica. Contenedores desbordados. Si el orden empieza por la limpieza, algo se está escapando del manual.

En Lavalle 1550, la queja apunta a una empresa que no colocó volquete y dejó materiales tirados en la vía pública. “¿No estás capacitado o no te informan?”, dispara el vecino. Y agrega lo básico: seguridad, limpieza, salud y educación son deberes elementales de gestión. No son consignas de campaña, son obligaciones.

La contradicción es evidente. Se habla de control, pero los reclamos se multiplican “todos los días, todas las horas”. Se promete recuperación del espacio público, pero el espacio aparece ocupado por basura, cables sueltos y escombros. Se predica autoridad, pero el vecino es quien termina haciendo de inspector y denunciante en redes.

Jorge Macri construyó su narrativa política alrededor del orden y la gestión eficiente. Sin embargo, cuando el discurso se topa con la vereda rota, el contenedor desbordado o el cable que amenaza a un peatón, la teoría se vuelve frágil. La Ciudad que se muestra en actos oficiales no siempre coincide con la que describen quienes la caminan.

 

Las elecciones, recuerdan los propios vecinos, están cerca. Y el orden no se declama: se ve. O no se ve.

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