Tensión
El gremio municipal exige cambios en Salud y apunta a funcionarios del hospital de Mar Chiquita
La Asociación de Empleados Municipales reclamó la salida de dos responsables del área por denuncias de malos tratos, amenazas y un clima laboral deteriorado.
9 de Febrero de 2026
La Asociación de Empleados Municipales del Partido de Mar Chiquita exigió públicamente la renuncia del subsecretario de Salud Ricardo Ludovico Gordon y del coordinador de Terapia Intensiva del Hospital Municipal Eustaquio Aristizabal de Coronel Vidal, Germán Arrieta, en el marco de denuncias por malos tratos, amenazas y prácticas intimidatorias hacia trabajadores del sistema sanitario.
El pedido fue formalizado mediante un comunicado de la AEMPM, gremio que conduce José Luis Zotta, donde se expresó el “más enérgico repudio a los malos tratos y amenazas sufridas por enfermeros y personal de salud”. Según el sindicato, dentro del hospital se instaló un clima laboral de tensión y miedo, incompatible con el ejercicio profesional y con el respeto por los derechos humanos y laborales.
Desde la entidad gremial subrayaron que la violencia laboral no puede naturalizarse y reclamaron, además de las renuncias, mejoras salariales, condiciones dignas de trabajo y contrataciones acordes a las necesidades reales del hospital municipal. El pronunciamiento incluyó el compromiso de acompañar a los trabajadores afectados y profundizar las acciones gremiales necesarias.
El conflicto se inscribe en un escenario institucional con antecedentes recientes dentro del área de Salud. En diciembre de 2025, el intendente Walter Wischnivetzky designó a Manuel Arévalo como nuevo secretario de Salud, desplazando de ese cargo a Ludovico Gordon. Tras ese cambio, el exsecretario pasó a ocupar la subsecretaría, con responsabilidades vinculadas al vínculo con proveedores del sistema sanitario municipal.
Ese corrimiento jerárquico nunca fue explicado oficialmente en detalle y coincidió con versiones internas que circularon meses atrás sobre una presunta denuncia por irregularidades administrativas, que incluirían malversación de fondos y sobreprecios en la relación con droguerías proveedoras.
Si bien no existe información pública confirmada sobre el estado judicial o administrativo de esas acusaciones, el antecedente vuelve a cobrar relevancia en el actual contexto de reclamos gremiales y pedidos de transparencia.
La situación deja expuesta una crisis interna en el sistema de salud municipal, donde a los reclamos estructurales por salarios, recursos humanos y condiciones laborales se suman ahora cuestionamientos a la conducción política y administrativa.
Frente a este escenario, crece la expectativa sobre la respuesta del Ejecutivo municipal y las definiciones que pueda adoptar ante un conflicto que combina denuncias laborales, antecedentes no aclarados y una fuerte demanda de explicaciones públicas.
