Ruptura interna
La pelea por el presupuesto desató una crisis política en Villa Gesell y expuso fisuras del oficialismo
Un audio filtrado del HCD dejó al descubierto una discusión a los gritos y la ruptura de acuerdos clave dentro del espacio gobernante.
6 de Febrero de 2026
Villa Gesell atraviesa una crisis institucional de alto voltaje tras la difusión de un audio grabado dentro del Honorable Concejo Deliberante que expone una discusión a los gritos entre el intendente Gustavo Barrera y la presidenta del cuerpo, Marilina Córdoba, durante el tratamiento del presupuesto municipal. Lejos de un intercambio técnico, lo que quedó al desnudo fue una disputa directa por el poder dentro del oficialismo ampliado.
En el audio, Barrera eleva el tono y busca reafirmar su autoridad con una frase que terminó funcionando como síntoma más que como demostración: “yo tengo huevo y tengo el poder”. La respuesta de Córdoba fue tan breve como demoledora: “Vos no tenés más poder”. No fue solo una réplica. Fue un diagnóstico político que, para muchos, confirma que el acuerdo interno que sostenía la gobernabilidad ya estaba roto.
El presupuesto no cayó por errores de cálculo ni por diferencias ideológicas profundas. Cayó porque se quebró un pacto político previo, trabajado fuera del recinto y sostenido durante semanas en un circuito reducido de decisiones. Según reconstrucciones internas, el proyecto se cocinó entre el Ejecutivo y un grupo acotado de concejales, con la certeza de que los votos estaban garantizados antes de llegar a la sesión.
Del lado del Ejecutivo, la lapicera pasó por el secretario de Hacienda, Gustavo Ciriaco. En el ámbito legislativo, el engranaje técnico tuvo como figura clave al contador Jorge Busquet, vinculado al espacio Somos. Todo parecía cerrado: presidencia del HCD para Córdoba con apoyo barrerista, secretaría asegurada, mayoría alineada y presupuesto aprobado sin sobresaltos.
Pero en política los acuerdos no se rompen cuando se discuten: se rompen cuando alguien decide no cumplirlos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el momento decisivo. Sectores que habían sido parte del armado original no acompañaron el presupuesto, provocando una sesión tensa, una reacción desbordada del intendente y una palabra que empezó a circular con fuerza en los pasillos: traición.
Un dato no menor explica la dimensión del conflicto. Barrera no descargó su enojo contra la oposición dura, que desde el inicio rechazó el presupuesto. El enojo fue hacia adentro, contra quienes habían garantizado gobernabilidad. En términos políticos, el problema no fue la oposición, sino la desobediencia de los aliados.
Durante años, el intendente gobernó con un esquema aceitado: mayorías armadas, Concejo alineado y acuerdos cerrados. El audio filtrado demuestra que ese mecanismo ya no funciona como antes. Cuando los engranajes internos dejan de responder, el poder empieza a crujir.
El presupuesto, la herramienta central de cualquier gestión, no se cayó por falta de argumentos. Se cayó porque se rompió la confianza. Y cuando la confianza se quiebra dentro del propio espacio político, lo que se pierde no es solo un proyecto: se pierde autoridad.
En política, el poder real no se declama: se ejerce. Cuando necesita ser gritado es porque alguien siente que ya no lo reconocen. El Concejo Deliberante de Villa Gesell dejó de ser solo un ámbito legislativo y pasó a ser el escenario donde se disputa el mando real.
Gritos, reproches y pases de factura marcaron una sesión que expuso el punto más débil del oficialismo local: cuando los propios dejan de obedecer, el poder deja de ser natural y empieza a discutirse. Y cuando el poder se discute en público, ya no se ejerce: se reparte.
