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Viernes 19 de Junio de 2026

Insólito

Alak resucita un banco muerto y los platenses pagan el velorio con 6 mil millones

El intendente de La Plata gastará una fortuna en un ente que presta monedas, mientras la ciudad se desangra en obras y seguridad.

18 de Junio de 2026

El Ente Municipal de La Plata, aquel fénix que Julio Alak y Axel Kicillof revivieron con bombos en mayo de 2025, ya tiene precio de reposición para el año que viene y duele más que un aumento de tasas. Según el presupuesto aprobado para 2026, la criatura costará 6.019.471.000 pesos, una cifra que creció un 233 por ciento en comparación con el ejercicio anterior. La pregunta que muchos platenses se hacen en la cola del supermercado es si este engendro financiero presta plata o se la lleva puesta.

El flamante ente autárquico, que reemplazó al histórico Banco Municipal, tiene un propósito tan loable como modesto. Otorga adelantos de haberes y préstamos a empleados municipales y provinciales de la región capital, con una tasa del 55 por ciento TNA que, aunque más baja que la de los bancos privados, sigue siendo un lujo para un bolsillo argentino. El primer crédito, de 600 mil, fue para una empleada de Tránsito. Un gesto simbólico que, sin embargo, no alcanza para disimular que el resto de los mortales sigue recurriendo al prestamista de la esquina.

La oposición, encabezada por los concejales de La Libertad Avanza, no se traga el cuento. En la sesión de ayer, volvieron a calificar al ente como una "caja política" y hasta se animaron a llamarlo "cueva de ñoquis". El dato es jugoso porque, de los 29 empleados que engrosan la nómina del organismo, siete son jefes. Una proporción que haría palidecer a cualquier empresa privada y que invita a preguntarse si allí se gestionan préstamos o se administra un pequeño feudo dentro del aparato municipal.

El argumento del oficialismo es predecible y cansino. Defienden el ente como una herramienta para que los trabajadores accedan a crédito barato y, de paso, se "mantengan fuentes de trabajo". Pero el razonamiento se desarma solo cuando se comparan los números. ¿Cómo se justifica un presupuesto de seis mil millones para una estructura que apenas desembolsó créditos por montos irrisorios? La falta de datos públicos actualizados sobre la cantidad total de préstamos otorgados y el monto desembolsado no hace más que alimentar la desconfianza. Parece que el único que gana con esta movida es el empleado que firma el contrato, no el que lo paga con sus impuestos.

Mientras tanto, los platenses miran de reojo los baches en las calles, la inseguridad que no cede y las obras públicas que siempre están en veremos. Alak prometió una ciudad modelo, pero lo único que se modela a sí mismo es un presupuesto que crece a costa del contribuyente. La discusión no es si el ente es útil o no, sino si la ciudad necesita un banco con olor a naftalina o una gestión que priorice el asfalto sobre el cartón. Por ahora, el intendente parece inclinarse por la primera opción, convencido de que el dinero público es como el mate: se comparte, pero siempre con los de confianza.

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