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Miércoles 5 de Agosto de 2026

Premia a otra leal

Alak suma una secretaria más y la ciudad se pregunta... "¿y la plata para las viviendas, dónde está, Julio?"

El intendente ensancha el gabinete a 25 carteras mientras los vecinos esperan respuestas en tierra firme.

3 de Agosto de 2026

El intendente Julio Alak sigue demostrando que, para el peronismo, gobernar es sinónimo de engordar el Estado. Esta vez, el jefe comunal creó una nueva Secretaría de Hábitat, un área que promete atender los problemas de vivienda de los platenses pero que, en la práctica, funcionará como un nuevo escalón en la estructura municipal para que los amigos del poder tengan sillón propio. La elegida para el cargo es Cintia Mansilla, exconcejal de Unión por la Patria y militante de la agrupación "Patria y Futuro" del ministro Carlos Bianco, lo que confirma que el criterio de selección no pasa por la capacidad técnica sino por la fidelidad al aparato bonaerense.

La nueva cartera no es más que un maquillaje institucional. Viene a reemplazar el trabajo que ya hacía la subsecretaría de Tierras, Hábitat y Vivienda dentro de la Secretaría de Planeamiento, es decir, un área que ya existía pero que Alak decidió jerarquizar para sumar otro nombre al organigrama y, de paso, justificar un gasto más en sueldos políticos. Mientras tanto, el déficit habitacional en la ciudad sigue siendo una deuda histórica que ningún cartel de "nueva secretaría" va a resolver. Pero claro, para el kirchnerismo y sus derivados, la solución a los problemas no es construir viviendas, sino construir oficinas.

La decisión de Mansilla, que durante su mandato en el Concejo Deliberante presidió la comisión de Planeamiento y defendió el nuevo Código de Ordenamiento Urbano, suena casi a premio por servicios prestados. Defendió con uñas y dientes un plan que muchos vecinos criticaron por favorecer a los desarrolladores inmobiliarios, y ahora, como recompensa, se sube a la flamante secretaría que, según prometen, relanzará el Consejo Local de Hábitat. Un consejo que fue creado en 2014, que integrarán universidades y organizaciones sociales, y que seguramente se reunirá en un hermoso salón municipal mientras los barrios populares siguen esperando que alguien pise el barro y ponga los ladrillos.

Alak, con esta movida, ya acumula 25 secretarías en su gabinete. Un número que ni la Casa Blanca con todos sus departamentos. Y no es la primera vez que el intendente se da el gusto de ampliar su corte: en mayo creó la Secretaría de Relaciones Internacionales para ubicar al exdiputado del PRO Daniel Lipovetzky, porque la grieta es solo para la tribuna, y también la Secretaría de Trabajo, que terminó en manos del sindicalista pastelero Julio Cuenca. Una suerte de reparto de facturas donde los que apoyan al poder se llevan el pedazo más grande del pastel. La oposición y hasta algunos sectores del propio oficialismo ya mostraron su descontento, pero Alak sigue firme en su cruzada de agrandar el Estado mientras las obras que importan, como las viviendas, quedan en el cajón de las promesas.

El problema de fondo no es Mansilla, ni Lipovetzky, ni Cuenca. Es la lógica de un peronismo que confunde gestión con repartición de cargos, y que cree que los problemas de la gente se solucionan con una nueva placa en la puerta de una oficina. Alak, fiel a la escuela de su jefa política, la condenada por corrupción Cristina Fernández de Kirchner, aprende rápido: si no podés resolver el problema, creá una secretaría que aparente que lo vas a hacer. Y si te critican, echale la culpa a la herencia recibida o a la falta de recursos, mientras las 25 secretarías siguen engordando el presupuesto municipal sin que nadie pueda explicar qué carajo hacen realmente.

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