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Jueves 15 de Enero de 2026

Ingeniería financiera

Argentina pagó 2500 millones de dólares del swap con Estados Unidos, pero reemplazó la deuda por un nuevo crédito

El Banco Central canceló el acuerdo con el Tesoro estadounidense utilizando fondos tomados de organismos multilaterales, principalmente del Banco de Basilea, sin mejorar la posición real de reservas.

9 de Enero de 2026

Argentina canceló cerca de 2500 millones de dólares correspondientes al swap con Estados Unidos, una operación que el Gobierno presentó como una señal de solvencia financiera. Sin embargo, los estados contables del Banco Central de la República Argentina muestran que el pago no se realizó con recursos propios, sino mediante un reemplazo de acreedor, que trasladó la deuda hacia un organismo internacional.

Según la información oficial, el BCRA saldó en diciembre las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre bajo el acuerdo de estabilización cambiaria con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El monto involucrado rondó los 2500 millones de dólares, aunque el comunicado no detalló el origen de los dólares utilizados. El análisis del balance revela que, en simultáneo con la cancelación del swap, aumentaron las obligaciones con organismos multilaterales, en particular con el Banco Internacional de Pagos, conocido como Banco de Basilea.

El titular del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, celebró la operación y destacó que el acuerdo generó ganancias por decenas de millones de dólares para los contribuyentes de su país, en línea con las reglas del Fondo de Estabilización Cambiaria de Estados Unidos, que impiden pérdidas en este tipo de intervenciones. La afirmación deja en evidencia que el swap no fue un respaldo neutral, sino una operación financiera con retorno asegurado.

El crédito tomado del BIS presenta una característica clave: los dólares son indisponibles. Deben permanecer depositados en un plazo fijo mínimo cercano a los 2525 millones de dólares, por lo que no pueden utilizarse libremente para intervenir en el mercado ni para cancelar otras obligaciones. De este modo, el Banco Central incorpora reservas brutas en términos contables, pero no obtiene liquidez efectiva.

El efecto final es prácticamente neutro sobre las reservas netas. Se cancela un pasivo y se incorpora otro de magnitud similar, lo que evita una caída significativa de las reservas brutas. La diferencia aparece en el costo financiero, ya que existe un perjuicio asociado al diferencial de tasas entre el préstamo recibido y el rendimiento del depósito obligatorio.

Este esquema contrasta con lo comunicado por el propio BCRA en abril de 2024, cuando anunció la cancelación de un crédito previo con el BIS como parte del “saneamiento del balance” y el “sinceramiento de las variables económicas”, con un supuesto ahorro de más de u$s10 millones anuales en intereses. Menos de un año después, el Banco de Basilea volvió a convertirse en acreedor, esta vez para facilitar el pago a Estados Unidos.

La operación original con el Tesoro norteamericano se había activado en octubre, en medio de tensiones cambiarias previas a las elecciones legislativas. En ese contexto, el Fondo de Estabilización Cambiaria de Estados Unidos transfirió dólares y Derechos Especiales de Giro que permitieron a la Argentina cumplir vencimientos con el Fondo Monetario Internacional. Tras los comicios, esos fondos pasaron a registrarse como deuda.

 

En consecuencia, el pago al Tesoro estadounidense no mejoró la posición externa del Banco Central, sino que modificó la composición de sus pasivos. Estados Unidos cobró capital e intereses y consolidó una ganancia, mientras que la Argentina sostuvo el nivel de reservas a costa de asumir un nuevo compromiso, con menor disponibilidad y mayor costo financiero.

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