Cero bolas a la inseguridad
Del Kilómetro Cero del peronismo al kilómetro del olvido: Alak elige hablar de geopolítica antes que arreglar Berisso
El intendente platense encabezó una jornada partidaria sobre geopolítica global junto a Fabián Cagliardi, en medio de reclamos por infraestructura, inseguridad y problemas cotidianos que siguen sin solución en los distritos que gobiernan.
16 de Junio de 2026
En una postal que resume buena parte de las prioridades del peronismo bonaerense, Julio Alak y Fabián Cagliardi reunieron militantes en Berisso para debatir el futuro del orden mundial y la presunta decadencia de Estados Unidos, aunque los vecinos continúan esperando respuestas sobre cuestiones bastante más terrenales, como calles deterioradas, obras demoradas y problemas de seguridad que forman parte de la agenda diaria.
La segunda clase del ciclo "Presente y futuro de la Argentina en un mundo en transformación", organizada por el Instituto de Capacitación Política que impulsa el propio Alak, dejó una imagen difícil de ignorar. Mientras los municipios acumulan demandas concretas, la dirigencia peronista parece convencida de que la prioridad pasa por analizar la hegemonía global de Washington. El mensaje implícito resulta llamativo. Los baches pueden esperar, la inseguridad también, pero la geopolítica internacional no admite demora.
El encuentro realizado en Berisso formó parte de una estrategia política más amplia que busca ordenar el discurso interno del peronismo bonaerense de cara a los próximos desafíos electorales. La escena recuerda a esos equipos que, perdiendo por varios goles, deciden discutir la táctica para la final del campeonato antes de intentar salir del fondo de la tabla.
Durante la actividad, Cagliardi volvió a reivindicar el carácter de Berisso como "kilómetro cero" del peronismo. El recurso histórico puede resultar emotivo para la militancia, pero también funciona como una cómoda zona de refugio cuando aparecen preguntas incómodas sobre la gestión presente. Después de todo, la épica del pasado suele ser mucho más amable que el balance del presente.
La exposición central estuvo a cargo del economista Ricardo Aronskind, quien desarrolló un análisis sobre la situación de Estados Unidos y las transformaciones del escenario internacional. Nada impide debatir esos temas. El interrogante aparece cuando esa discusión ocupa el centro de la escena partidaria en distritos donde abundan las demandas vecinales sin resolver. Parece una curiosa obsesión de cierto peronismo. Cuanto más complicado luce el barrio, más lejos decide mirar.
Alak aportó además una frase que llamó la atención al sostener que la formación política que impulsa despierta interés incluso en ciudadanos de distintos países. La afirmación suena ambiciosa. Quizás demasiado. Cuesta imaginar multitudes internacionales pendientes de un curso partidario bonaerense cuando el propio peronismo atraviesa dificultades para recuperar centralidad dentro de la política argentina tras la irrupción de Javier Milei y la fragmentación interna que atraviesa al espacio.
La paradoja se vuelve todavía más evidente cuando se observan los desafíos de gestión que enfrentan los municipios gobernados por el mismo signo político. Mientras algunos dirigentes discuten innovación tecnológica, inteligencia artificial y nuevas herramientas de administración pública, Alak parece decidido a desempolvar manuales ideológicos que quedaron archivados junto a debates de otra época.
El recorrido del ciclo por distintas localidades bonaerenses expone además una intención política difícil de disimular. Más que una propuesta académica, aparece como una estructura de reagrupamiento partidario anticipado. Una especie de precampaña itinerante donde las respuestas sobre el presente quedan subordinadas a las necesidades organizativas del futuro.
El resultado final deja una imagen incómoda para el oficialismo local. En Berisso y en La Plata, los vecinos conviven con problemas concretos que afectan su vida cotidiana. Sin embargo, parte de la dirigencia parece más entusiasmada discutiendo si Estados Unidos seguirá liderando el mundo que explicando cuándo llegarán las soluciones prometidas puertas adentro. La distancia entre la agenda política y la realidad de la calle no podría quedar más expuesta.
