Interna expuesta
Escándalo político en La Plata: ni los propios lo aguantan y Alak ya recibe munición desde su propia tropa
Una concejal oficialista salió a cuestionar públicamente al intendente platense y dejó al descubierto una pelea interna que el peronismo local ya no consigue ocultar.
11 de Junio de 2026
La sesión del Concejo Deliberante de La Plata volvió a exhibir una postal cada vez más frecuente dentro del oficialismo municipal. Lejos de mostrar una conducción sólida y unificada, el espacio que encabeza Julio Alak acumula tensiones, reproches y movimientos internos que empiezan a desbordar los límites de la discreción política.
Aunque Fuerza Patria mantiene una fachada de unidad cuando llega el momento de levantar la mano para acompañar los proyectos del Departamento Ejecutivo, la convivencia interna parece sostenerse más por necesidad que por convicción. La paridad de fuerzas dentro del cuerpo legislativo obliga a mantener cierta disciplina, pero debajo de esa superficie conviven sectores que cada vez esconden menos sus diferencias con el jefe comunal.
La Cámpora alineada con Florencia Saintout, el sector referenciado en Victoria Tolosa Paz a través de Juan Manuel Granillo Fernández y el Frente Patria Grande vinculado a Juan Grabois vienen protagonizando una serie de cortocircuitos que reflejan una disputa más profunda. Lo que debería ser una coalición de gobierno aparece cada vez más como una suma de tribus que comparten sello electoral pero avanzan en direcciones distintas.
La decisión de la concejal Gisella Di Dio de conformar el unibloque Ciudad Grande terminó de confirmar que la armonía oficialista es más un relato administrativo que una realidad política. Aunque la edil continúa dentro de la órbita oficialista, su movimiento fue interpretado como una clara toma de distancia respecto de la conducción de Alak.
En los pasillos del Concejo aseguran que la maniobra busca acercarse a sectores vecinalistas y construir un perfil propio, algo que no resulta casual en una ciudad donde la gestión municipal todavía no logra consolidar un respaldo político homogéneo. Cuando los propios comienzan a despegarse antes de tiempo, suele ser porque perciben que el barco ya no transmite demasiada confianza.
La situación escaló aún más cuando Di Dio decidió apuntar directamente contra el intendente. Desde sus redes sociales lanzó una frase que cayó como una bomba dentro del oficialismo al afirmar que estaban "todos a la sombra del intendente Alak esperando que los bendiga".
La crítica no quedó ahí. La concejal sostuvo que existen "más candidatos que soluciones para la gente" y cuestionó a quienes están concentrados en las disputas de poder en lugar de resolver los problemas cotidianos de los vecinos. La observación golpea en un punto sensible del peronismo local, donde las conversaciones sobre armado electoral parecen avanzar a una velocidad muy superior a la gestión.
Posteriormente pidió que no la involucraran en internas ajenas y remarcó que su compromiso es con los vecinos. Como cierre lanzó otro mensaje cargado de reproches al señalar que, si necesitan votos, deberían gobernar para la gente y no para alimentar egos personales.
Para Alak el episodio deja una señal incómoda. No se trata de una crítica proveniente de la oposición sino de una dirigente que forma parte del propio espacio político. Cuando los cuestionamientos empiezan a surgir desde adentro, la discusión deja de ser una batalla contra adversarios externos y se transforma en un problema de autoridad. Y en La Plata, por estas horas, la principal oposición al intendente parece estar sentada bastante cerca de su propio escritorio.
