Termómetro electoral
Julio Alak, el intendente platense que está en todos lados y no le da bola ni su propia sombra
Un informe de escucha social expuso una realidad incómoda para el peronismo bonaerense. La visibilidad de sus principales dirigentes no se traduce en apoyo y, en varios casos, la conversación digital está dominada por el rechazo.
10 de Junio de 2026
Un reciente relevamiento sobre la conversación digital en la provincia de Buenos Aires dejó al descubierto un problema que preocupa cada vez más al peronismo. Mientras sus dirigentes acumulan cargos, estructuras territoriales y presencia mediática, la conexión con la ciudadanía en redes sociales parece diluirse entre la indiferencia y el rechazo. El caso más representativo es el del intendente platense Julio Alak, quien lidera ampliamente las menciones, pero sin lograr despertar interés genuino entre los usuarios.
El informe "Termómetro Digital PBA 2027", elaborado por la consultora Eunomia, analizó la percepción de siete figuras que aparecen en el radar de una eventual disputa por la Gobernación bonaerense. Allí surge una paradoja que golpea de lleno a un espacio político que durante años se jactó de dominar la comunicación y construir agenda. Cuanto más visibles son algunos dirigentes, menos adhesión generan.
Alak concentra el 69 por ciento de todas las menciones registradas durante el período analizado, con 7.495 referencias. Sin embargo, detrás de ese volumen aparece un dato que relativiza cualquier entusiasmo. El 93 por ciento de esas menciones son neutras y apenas generan 640 interacciones. En otras palabras, el jefe comunal de La Plata aparece en los medios, pero no logra instalar conversación ni entusiasmo entre los ciudadanos.
La fotografía digital deja una imagen poco alentadora para el oficialismo provincial. Buena parte de la presencia de Alak proviene de publicaciones periodísticas y no de interacciones espontáneas de los usuarios. Según el estudio, el 85 por ciento de sus menciones se originan en medios de comunicación. La situación también alcanza a Gabriel Katopodis y Carlos Bianco, quienes exhiben altos niveles de exposición mediática pero escasa participación ciudadana.
La conclusión resulta especialmente incómoda para una dirigencia acostumbrada a medir fortaleza por volumen de presencia pública. En el ecosistema digital actual no alcanza con aparecer. Las redes premian la capacidad de generar conversación y castigan la desconexión con las preocupaciones reales de la gente. En ese terreno, varios referentes peronistas parecen moverse como figuras de otra época, sostenidas por estructuras tradicionales pero sin capacidad para movilizar apoyo genuino.
Del otro lado aparecen dirigentes que sí generan conversación, aunque por motivos poco favorables. Mayra Mendoza encabeza las interacciones con 15.000 registros, pero el 75 por ciento de ellas son negativas. Sergio Berni también muestra altos niveles de participación, aunque con el rechazo como sentimiento predominante. El dato revela que la notoriedad no necesariamente implica respaldo y que muchas veces la exposición amplifica el desgaste.
El trabajo también detectó que las menciones vinculadas a obras y gestión suelen generar reacciones neutras, mientras que las referencias a la interna peronista o a los enfrentamientos con el gobierno nacional provocan respuestas negativas. La fórmula parece repetirse una y otra vez. La gestión no entusiasma y la confrontación tampoco seduce.
La excepción parcial es Jorge Ferraresi, quien logra un equilibrio mayor entre visibilidad e interacción. Aun así, el saldo continúa siendo desfavorable. Su nivel de menciones negativas sigue superando ampliamente al de las positivas y su índice de presencia permanece lejos de valores competitivos para una construcción provincial sólida.
La conclusión de Eunomia deja un mensaje difícil de ignorar para el peronismo bonaerense. El espacio conserva intendencias, estructuras territoriales y presencia institucional, pero no consigue transformar ese despliegue en una huella digital positiva. A más de un año de las definiciones electorales, los números muestran que la conversación pública avanza por un carril distinto al que recorren muchos de sus dirigentes. Y en el caso de Julio Alak, la abundancia de menciones parece esconder una verdad incómoda: estar en todos lados no significa que alguien esté escuchando.
