Como en el juego de la oca pero con delincuentes
Del Hospital de Niños al Concejo Deliberante, la ciudad de Alak quedó atrapada en una semana negra por culpa de la inseguridad
Entraderas, motochorros, bandas juveniles, robos armados, un ataque con bomba molotov y hasta intentos de robo en un hospital marcaron una semana que dejó expuesta la distancia entre los discursos oficiales y la realidad de las calles.
8 de Junio de 2026
La inseguridad volvió a ocupar el centro de la escena en La Plata durante los últimos días, con una sucesión de hechos que incluyó asaltos armados, entraderas, persecuciones policiales, bandas dedicadas al robo de motos, ataques contra edificios públicos y hasta intentos de robo dentro de un hospital pediátrico. Mientras tanto, el intendente Julio Alak continúa desplegando anuncios, actos y presentaciones de gestión que parecen transcurrir en una ciudad paralela.
La seguidilla arrancó con la caída de una banda acusada de asaltar a un conductor de DiDi en Melchor Romero. Tres jóvenes abordaron a la víctima como pasajeros, la amenazaron con un arma de fuego y le robaron la motocicleta y el celular. La investigación permitió recuperar los elementos sustraídos, hallar otro vehículo con pedido de secuestro y detener a los sospechosos, quienes además serían investigados por otros robos similares. Una postal repetida en una ciudad donde los delincuentes parecen acumular antecedentes con más facilidad que los vecinos tranquilidad.
Como si eso fuera poco, un hombre terminó detenido en Berisso luego de arrojar una bomba molotov contra el edificio del Concejo Deliberante. El episodio incluyó una persecución policial y abrió interrogantes sobre las motivaciones del ataque. No es precisamente la imagen de normalidad institucional que suele mostrar la propaganda política cuando habla de recuperación y orden.
La lista siguió con dos intentos de entradera en City Bell y Gonnet. Cuatro jóvenes armados fueron detectados cuando intentaban ingresar a viviendas particulares y escaparon en un Volkswagen Up. La persecución terminó cuando el vehículo cayó en una zanja. Dentro del auto había armas, municiones, pasamontañas, guantes, precintos y herramientas para forzar accesos. Un verdadero kit profesional para el delito circulando por las calles de una de las zonas más pobladas del partido.
En Gonnet también fueron detenidos tres delincuentes que asaltaron a un joven utilizando un automóvil robado. Tras una persecución, la Policía recuperó las pertenencias de la víctima y secuestró una réplica de arma de fuego utilizada durante el robo. Los investigadores ahora intentan determinar si la banda está vinculada a otros hechos recientes registrados en distintos puntos de la ciudad.
Ni siquiera los establecimientos de salud quedaron afuera de esta secuencia. Un joven de 24 años fue detenido cuando intentaba ingresar por la fuerza a una dependencia del Hospital de Niños Sor María Ludovica utilizando una barreta. El episodio terminó frustrado gracias a la intervención policial, aunque volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades municipales. Si hasta un hospital infantil se convierte en objetivo de los delincuentes, ¿dónde quedó la ciudad segura que se promociona en los discursos?
La acumulación de casos en apenas unos días dibuja un panorama difícil de maquillar con conferencias de prensa, renders o anuncios de gestión. Mientras las fuerzas policiales corren detrás de motochorros, bandas armadas, entraderas y atacantes con artefactos incendiarios, en el Palacio Municipal parecen convencidos de que el principal problema es cómo comunicar mejor.
La Plata atraviesa una semana negra en materia de seguridad. Y aunque las detenciones muestran la reacción de las fuerzas de seguridad, también reflejan otra realidad imposible de ignorar. Si cada jornada aporta una nueva persecución, una nueva banda y un nuevo robo violento, el problema ya no es la excepción. El problema es que la excepción dejó de existir.
