Golpe al bolsillo
Inflación 2025: alquileres, educación, transporte y alimentos subieron muy por encima del promedio
Aunque la inflación oficial cerró el año con cifras moderadas, varios rubros clave para la vida cotidiana aumentaron muy por encima del índice general y profundizaron el deterioro del poder adquisitivo.
14 de Enero de 2026
La inflación de 2025 dejó un dato que genera cada vez más cuestionamientos: los aumentos no se sintieron parejos en la calle. Mientras el índice general marcó una desaceleración, alquileres, educación, transporte, servicios y alimentos registraron subas que superaron con amplitud el promedio y golpearon de lleno a los gastos más sensibles de los hogares.
? Inflación 2025: mientras el índice general desaceleró, alquileres, educación, transporte y alimentos subieron muy por encima del promedio. El alquiler lideró con más del 70% y la comida sigue perdiendo accesibilidad para los hogares. #Inflación #Economía #Argentina #Precios pic.twitter.com/mlPOps3c0S
— grupo periodismo (@grup_periodismo) January 14, 2026
El rubro que encabezó el ranking fue alquiler de la vivienda y gastos conexos, con un incremento acumulado del 70,3 por ciento, muy por encima de la inflación general. La combinación de ajustes contractuales frecuentes, escasez de oferta y desregulación del mercado inmobiliario empujó los precios y consolidó a la vivienda como uno de los principales factores de presión sobre los ingresos.
En segundo lugar se ubicó educación, con una suba anual del 52,2 por ciento, impulsada por aumentos en colegios, universidades privadas y servicios educativos complementarios. Se trata de un rubro que no solo le ganó a la inflación, sino que además tiene un impacto directo y difícil de esquivar para las familias.
Otros servicios también mostraron fuertes incrementos. Recreación y cultura aumentaron 44,1 por ciento, mientras que restaurantes y comidas fuera del hogar avanzaron 42,5 por ciento. En este último caso, el alza se ubica 33,7 por ciento por encima del nivel general de precios acumulado desde 2019, lo que refleja un encarecimiento estructural del consumo cotidiano.
En el frente cambiario y de tarifas, el dólar oficial subió 40,4 por ciento, también por encima de la inflación, mientras que el dólar contado con liquidación avanzó 34,9 por ciento. El transporte público acumuló un aumento del 33 por ciento, telefonía e internet subieron 36,1 por ciento, y electricidad, gas y combustibles crecieron 31,9 por ciento, todos en un contexto de menor regulación estatal.
Los alimentos cerraron 2025 con una suba del 32,8 por ciento, apenas por encima del promedio anual, pero el dato más preocupante aparece en el análisis de largo plazo. Desde 2019, la canasta alimentaria se encuentra 8,9 por ciento por encima del nivel general de precios, confirmando una pérdida sostenida de accesibilidad para los hogares.
Diciembre dejó una nueva señal de alerta. Los alimentos subieron 3,1 por ciento mensual, con fuertes aumentos en carnes, frutas, lácteos y pan. El asado trepó 13,5 por ciento, el cuadril 10,4, la nalga 9,9 y la paleta 9,5. En la comparación interanual, la carne vacuna acumula subas de entre 60 y 72 por ciento, muy por encima de la inflación general.
El balance del año muestra un escenario claro: los rubros vinculados a vivienda, educación y servicios lideraron las subas, mientras los ingresos, en especial jubilaciones, que aumentaron 31,3 por ciento, quedaron rezagados. Una brecha que explica por qué, pese a los números oficiales, la inflación sigue sintiéndose con fuerza en la vida diaria.
