Expedientes congelados
Jorge Macri “renueva” Desarrollo Urbano con apellido SIDE incluido
Tras la bronca del sector inmobiliario por demoras de hasta un año, sacó a Karina Burijson y puso a Agustina Olivero Majdalani, hija de la ex número dos de la SIDE macrista y respaldada por Angelici.
21 de Enero de 2026
Jorge Macri decidió hacer lo que mejor le sale al macrismo cuando se acumula bronca y la gestión empieza a crujir: cambiar una cara, sostener el sistema y venderlo como “orden”. En este caso, la movida fue directa: Karina Burijson deja la Secretaría de Desarrollo Urbano luego de las quejas de desarrolladores por la parálisis de expedientes y asume Agustina Olivero Majdalani, un nombre con peso propio… aunque no precisamente por mérito urbanístico.
Jorge Macri designó al frente de la corporación antiguo puerto madero a los 7 representantes de CABA. Ahí ubicó a Agustina Majdalani hija de la ex AFI (PRO) con sueldo superior a 3.5 millones de pesos. La casta tiene empleo. La politica no paga el ajuste.
— Carlos Ranone (@RanoneCarlos) January 22, 2024
Porque si algo muestra esta decisión es que en CABA, cuando el negocio se traba, no se busca eficiencia: se busca un apellido que ordene la interna. La llegada de Majdalani no es cualquier recambio: es la hija de Silvia Majdalani, ex número dos de la SIDE macrista, con vínculo político y un respaldo que en CABA funciona como llave maestra: el Tano Angelici, figura con gravitación real dentro del universo PRO.
El detonante, según cuentan desde el propio sector inmobiliario, fue la bronca acumulada por demoras que llegan al año. En un contexto de crisis en la construcción, los desarrolladores lo ven como una locura: expedientes frenados, trámites encajonados y decisiones que no se mueven. Y en la Ciudad donde cada metro cuadrado extra puede significar millones, lo que se traba no es un papel: se traba la rentabilidad.
Lo irónico es que Burijson venía de Vicente López, la cantera política de Jorge Macri, donde el desarrollo inmobiliario, sobre todo en Libertador, fue intenso y constante. Pero en la Ciudad, al parecer, el problema no fue “falta de experiencia”: fue quedar enredada en una puja de poder de altísimo nivel, donde se mencionan nombres de manual en el macrismo: Mauricio Macri, Angelici y el entramado de influencias que siempre aparece cuando hay caja, excepciones y negocios.
Tras la aprobación del nuevo código urbano, Burijson había reemplazado a Álvaro García Resta, quien, según el mismo artículo, mantenía un excelente vínculo con sectores poderosos, especialmente con el estudio BMA, que durante la gestión de Larreta consiguió decenas de excepciones al código. O sea: el problema no es que existan “excepciones”, el problema es quién las administra y quién se queda con la lapicera.
En ese esquema, el lugar más delicado no es solamente la Secretaría: es la Dirección de Interpretación Urbanística, donde desembarcó Cristina Giraud, también desde Vicente López. Es el área que decide si un pedido se amolda o no al Código, con un margen de discrecionalidad enorme. Traducido al idioma CABA: ahí se define quién juega y quién mira desde afuera, porque el mercado inmobiliario no se mueve con discursos, se mueve con habilitaciones.
Ahora, Giraud tendrá que convivir con Majdalani, que llega con respaldo político, y con un historial que no entusiasma demasiado: antes pasó por la vicepresidencia de la obra social de empleados porteños sin demasiado éxito, y venía en la Corporación Puerto Madero, de donde se va porque debe ceder la presidencia a Nación.
De todos modos, el sector inmobiliario no parece alarmado: un desarrollador citado lo resumió con sinceridad brutal. “Agustina es alguien de la política, no esperamos sorpresas”. En otras palabras: mientras el sistema siga siendo el mismo, lo único que cambia es quién pone el gancho.
Y así, Jorge Macri vuelve a mostrar el corazón de su gestión: cuando se habla de “modernizar”, “agilizar” y “dar previsibilidad”, lo que aparece es una lógica vieja conocida. Si hay bronca, se reemplaza una pieza. Si hay tensión, se sube un apellido. Si hay expedientes parados, se pone un nombre con contactos. La Ciudad se administra como siempre: con internas, roscas y un urbanismo que funciona mejor para el poder que para la gente.
