Basura premium
Jorge Macri repartió fortunas entre recolectoras mientras CABA se hunde entre bolsas y mugre
Una auditoría detectó pagos irregulares por 57 mil millones de pesos en contratos de recolección durante 2024. El mismo gobierno que promete “orden” terminó validando redeterminaciones millonarias sin controles técnicos claros y con una Ciudad cada vez más abandonada.
11 de Mayo de 2026
La Auditoría General de la Ciudad encendió una alarma incóoda para el macrismo porteño al detectar pagos irregulares por 57 mil millones de pesos destinados a empresas recolectoras durante 2024. El informe apunta directamente a la gestión de Jorge Macri por haber autorizado redeterminaciones de precios sin respaldo técnico suficiente, mientras las calles porteñas acumulaban basura, contenedores desbordados y reclamos vecinales en prácticamente todos los barrios.
La postal es casi un símbolo perfecto de la política argentina versión premium. La Ciudad más rica del país, gobernada hace años por el mismo espacio político que convirtió al “orden” en marca registrada, terminó pagando cifras obscenas por un servicio que los vecinos ven deteriorarse todos los días al bajar de sus departamentos. En algunos sectores de CABA la basura ya no aparece como una excepción sino como parte del paisaje urbano, una especie de decoración involuntaria financiada a precio oro.
El informe también cuestiona la falta de controles sobre las empresas beneficiadas. Según la auditoría, hubo pagos aprobados sin un seguimiento técnico sólido y sin precisiones claras sobre la efectiva prestación del servicio en determinadas zonas. Traducido a la lógica criolla, el Estado porteño soltó la billetera con una alegría que haría sonrojar hasta al más creativo de los punteros del conurbano.
Mientras tanto, Jorge Macri intenta sostener el manual PRO de eficiencia administrativa, aunque la gestión empieza a mostrar más agujeros que un contenedor vandalizado. La ironía es brutal. El macrismo construyó durante años un relato basado en la supuesta superioridad de gestión frente al peronismo y ahora aparece envuelto en un escándalo donde vuelan miles de millones entre contratos poco claros, controles flojos y calles cada vez más detonadas.
El problema no es solamente la cifra impactante. El verdadero ruido político aparece cuando los millones salen disparados hacia empresas privadas mientras el servicio visible para los vecinos empeora. Porque una cosa es discutir costos y otra muy distinta es pagar fortunas para que la Capital Federal termine pareciéndose a una ciudad después de un paro eterno.
En plena crisis económica, con aumentos, tarifazos y vecinos ajustando gastos para llegar a fin de mes, la administración porteña quedó atrapada en una escena difícil de defender. Montañas de residuos, contratos bajo sospecha y una auditoría que dejó flotando una pregunta incómoda para el jefe de Gobierno. Si con 57 mil millones de pesos la Ciudad sigue sucia, alguien hizo un negocio mucho más eficiente que el servicio de limpieza.
