El tiempo - Tutiempo.net
Viernes 3 de Abril de 2026

Tolerancia cero al chapoteo

Macri versus las pelopinchos: en La Boca vacían piletas, pero los búnkeres narco siguen intactos

Mientras el calor aprieta y los pibes buscan un alivio mínimo, la Policía porteña convierte pelopinchos barriales en un problema de “orden público”.

28 de Enero de 2026

En La Boca, el mapa de prioridades parece claro: no hay drones contra el delito pesado ni operativos relámpago contra el narcotráfico, pero sí patrulleros atentos al enemigo más temido del verano popular: una pileta de plástico en la vereda. Bajo la gestión de Jorge Macri, la Policía de la Ciudad volvió a desmantelar pelopinchos armados por vecinos, el único refugio posible para chicos que no tienen club, colonia ni patio con sombra.

El argumento es tan frío como el pavimento al mediodía: “ocupación indebida del espacio público”. Un acta, una foto, una pileta vacía y listo. La escena se repite cada verano y siempre en los mismos barrios. No es Palermo ni Recoleta, donde el espacio público suele ser más flexible cuando lo ocupa alguien con apellidos compuestos o sponsors detrás. Es La Boca, donde el calor pega igual, pero la tolerancia estatal se evapora más rápido que el agua al sol.

La contradicción es obscena: la Ciudad que se vende como moderna, sensible y cercana baja línea dura contra familias que improvisan una solución casera para que los pibes no se desmayen de calor. No hay política de contención, no hay alternativas públicas suficientes, no hay presencia social. Hay actas. Hay uniformes. Hay una pedagogía del castigo que baja siempre hacia abajo.

La gestión de Jorge Macri insiste en hablar de “convivencia”, pero aplica orden sin contexto. La misma administración que tolera ocupaciones comerciales, vallados eternos y eventos privados sobre la vía pública se pone inflexible cuando el espacio lo ocupa un chico en patas chapoteando. La ley, parece, se mide en litros de agua y en código postal.

 

En vez de políticas de verano, hay secado. En vez de Estado presente, hay Estado inspector. Y mientras la Ciudad discute branding, marketing y slogans, en La Boca el mensaje es simple y brutal: refrescarse también puede ser una infracción.

Comentarios
Últimas noticias