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Miércoles 27 de Mayo de 2026

Así se ve el “modelo”

Motín con llamas y heridos en Balvanera: el “orden” de Jorge Macri se quema por dentro

La Comisaría Comunal 3 de Balvanera explotó en medio de un motín con más de 70 detenidos, fuego, heridos y gases. La postal dejó a la gestión porteña atrapada entre el marketing de “orden” y una crisis de seguridad que ya ni puede esconder abajo de la alfombra.

26 de Mayo de 2026

La madrugada del lunes dejó una escena incómoda para la administración de Jorge Macri. Mientras CABA multiplica operativos para perseguir vendedores ambulantes, decomisar paltas y mostrar mano dura con el laburante que rebusca monedas en la calle, a pocas cuadras del corazón político porteño se desató un motín feroz en la Comisaría Comunal 3 de Balvanera, con fuego, humo, detenidos heridos y policías hospitalizados.

La dependencia ubicada sobre Venezuela al 1900 se convirtió en una olla a presión que terminó explotando. Más de 70 presos participaron del caos, hubo colchones incendiados, gases, corridas y un operativo de emergencia que obligó a desplegar unidades especiales de contención. Tres policías y varios detenidos terminaron hospitalizados por inhalación de humo y heridas.

La escena parece salida de una película berreta de los noventa, pero ocurrió en CABA que el macrismo vende hace años como “modelo de gestión”. Esa misma CABA donde te llenan la televisión con drones, cámaras, estadísticas editadas y conferencias con tonito corporativo mientras las comisarías revientan por sobrepoblación y los presos manejan pabellones improvisados como si fueran pensiones tomadas.

En los audios policiales filtrados se escucha el nivel de descontrol. Efectivos hablando de humo, evacuaciones masivas y riesgo para la vida del personal. Una joyita para el relato del “orden porteño”. Porque mientras el aparato comunicacional de CABA se obsesiona con el mantero senegalés que vende medias o con el tipo que corta una palta en la vereda, adentro de las alcaidías se cocina una bomba hace años.

El problema ya no puede maquillarse con renders, bicisendas fluorescentes ni conferencias de prensa con PowerPoint. Las comisarías porteñas están saturadas de detenidos que deberían estar en cárceles federales, y cada tanto la realidad le pega una cachetada a la estética prolijita del PRO. Esta vez vino con colchones prendidos fuego y un barrio entero rodeado de patrulleros.

Lo más brutal del episodio es el contraste político. CABA despliega una energía descomunal para correr vendedores callejeros como si fueran Pablo Escobar, pero cuando la crisis explota dentro del propio sistema de seguridad, aparecen las improvisaciones, los audios desesperados y las explicaciones confusas sobre si hubo intento de fuga, protesta o simple caos carcelario. Nadie parece tener demasiado claro qué pasó. Un detalle menor para quienes se autoperciben “expertos en gestión”.

 

En Balvanera no hubo una serie de Netflix sobre narcos internacionales. Fue algo mucho más incómodo para el discurso macrista. Un motín real, en una comisaría real, bajo la administración real de Jorge Macri. Y mientras el humo salía por las ventanas, el verso de la “ciudad ordenada” también se iba incendiando un poco.

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