“Otra semana de terror”
Ni patrullas ni reacción, La Plata quedó librada al delito y Alak parece en modo avión
Juan Pablo Allan volvió a cargar contra el intendente platense por la inseguridad y cuestionó la pasividad municipal frente a una ciudad atravesada por robos, miedo y vecinos cada vez más abandonados.
21 de Mayo de 2026
La inseguridad volvió a instalarse con fuerza en las calles de La Plata y el oficialismo municipal quedó otra vez en el centro de las críticas. Mientras los vecinos acumulan relatos de robos, entraderas y ataques violentos, el intendente Julio Alak parece seguir atrapado en esa vieja lógica peronista donde siempre la culpa es de otro, preferentemente de la Provincia, del contexto o de “la herencia”, aunque gobiernen hace décadas distintos rincones del mismo mapa político.
Otra semana de terror para los vecinos de La Plata.
— Juan Pablo Allan (@jpabloallan) May 16, 2026
No alcanza con mirar para otro lado ni con echarle toda la culpa a la Provincia. La ciudad necesita un Intendente más comprometido con la seguridad, que se involucre, gestione y ponga el tema entre sus prioridades reales.… pic.twitter.com/bUm7wlONL4
El concejal libertario Juan Pablo Allan salió a marcarle la cancha al jefe comunal con un mensaje que expuso el malestar creciente en la capital bonaerense. “Otra semana de terror para los vecinos de La Plata”, escribió en redes sociales, en una frase que suena menos a exageración opositora y más a resumen barrial de lo que comentan comerciantes, taxistas y vecinos cuando cae la noche.
Allan cuestionó que el municipio siga actuando como espectador de un problema que atraviesa todos los barrios. El dirigente de La Libertad Avanza sostuvo que no alcanza con mirar para otro lado ni con descargar toda la responsabilidad sobre la administración provincial. Traducido al idioma de la calle, el planteo fue bastante simple. Si el intendente aparece para cortar cintas, también debería aparecer cuando la ciudad se convierte en un catálogo de delitos.
El reclamo golpea especialmente a Alak porque la seguridad se transformó en uno de los temas más sensibles para los platenses. Y ahí es donde el histórico dirigente peronista empieza a mostrar un problema incómodo. En tiempos donde hasta los intendentes más moderados intentan exhibir patrullas, cámaras o planes preventivos, el municipio parece moverse con la velocidad de un expediente archivado en una oficina pública de los años noventa.
En ese contexto, Allan recordó además el proyecto para incorporar pistolas Byrna a la Guardia Urbana, una iniciativa presentada hace dos años por el bloque libertario y que recién ahora empezó a ser considerada por el municipio. Una demora que, para la oposición, refleja esa costumbre tan peronista de primero despreciar propuestas ajenas y después aplicarlas como si hubieran sido propias.
Las Byrna son armas no letales que funcionan con aire comprimido y dióxido de carbono. Disparan proyectiles sólidos o químicos similares al gas pimienta y ya son utilizadas en otros distritos del país. La intención es brindar herramientas de disuasión sin recurrir a armas de fuego. Pero incluso ese debate dejó expuesto otro problema de fondo. Mientras los delincuentes avanzan sin demasiadas restricciones, gran parte de la política todavía discute protocolos, relatos ideológicos y costos electorales.
Allan, cercano a la ministra Patricia Bullrich y con recorrido en temas de seguridad, insistió en que la discusión no debería centrarse en trabar herramientas sino en proteger a los vecinos. Una frase que pega fuerte en una ciudad donde muchos sienten que la única política de prevención vigente es recomendar no salir tarde.
