Blindaje exprés
Alak arma un escudo en La Plata y evita que su secretario de Seguridad dé explicaciones incómodas
El oficialismo bloqueó la interpelación a Diego Pepe y convirtió el Concejo en una muralla política en medio de cuestionamientos por la inseguridad
29 de Abril de 2026
El Concejo Deliberante de La Plata rechazó el pedido de interpelación al secretario de Seguridad Diego Pepe en una sesión atravesada por cruces, discursos repetidos y una mayoría oficialista que funcionó como paraguas perfecto para el intendente Julio Alak. La iniciativa impulsada por el PRO y acompañada por La Libertad Avanza quedó rápidamente sin oxígeno frente al bloque de Fuerza Patria y un puñado de aliados que votaron en bloque para evitar cualquier instancia de rendición de cuentas.
? • Hoy realizamos la Sesión Preparatoria, en la que juraron las concejalas y los concejales electos y fueron designadas las autoridades para los próximos dos años.
— Concejo Deliberante de La Plata (@ConcejoLaPlata) December 11, 2025
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La escena no sorprendió a nadie que siga la lógica del poder local. Cuando el termómetro de la calle marca inseguridad, el oficialismo responde con un clásico de manual: cerrar filas, patear la discusión y prometer que “se está trabajando”. En este caso, la receta incluyó discursos sobre móviles, cámaras y luminarias, un combo que en La Plata suena cada vez más a promesa reciclada que a solución concreta.
El pedido de interpelación, presentado por Nicolás Morzone, ni siquiera logró instalar un debate profundo. Terminó derivado a comisión, ese limbo legislativo donde los temas incómodos suelen dormir la siesta eterna. No es la primera vez que Pepe esquiva el banquillo, ya había zafado en 2025 y ahora repite la jugada con el respaldo político intacto.
Desde el oficialismo, Pablo Elías defendió la gestión con un relato que intenta mostrar reconstrucción donde la oposición denuncia parches. Habló de patrullas, del COM renovado y de una ciudad que “ahora tiene plan”, aunque los cuestionamientos sobre la falta de resultados concretos siguen resonando fuerte. Sergio Resa reforzó esa línea y volvió a poner el foco en la inversión, como si el monto reemplazara al resultado.
La oposición, en cambio, no se guardó nada. Desde el bloque libertario señalaron que no hay un plan de seguridad real y que la gestión se limita a medidas aisladas mientras la percepción de inseguridad crece. El contraste entre el discurso oficial y la crítica opositora dejó en evidencia una grieta que no pasa por ideología sino por resultados.
En el medio, algunos sectores optaron por una posición más cómoda. La concejal Melany Horomadiuk acompañó el rechazo a la interpelación con un discurso de construcción de herramientas, una frase que suena bien pero que en la práctica termina alineándose con el blindaje político.
El único punto de coincidencia fue la preocupación por la violencia en las escuelas, con episodios de tiroteos que encendieron alarmas. Pero ese acuerdo duró lo que dura un aplauso en campaña. Después volvieron las chicanas, los reproches y el pase de factura típico de una política más preocupada por el control interno que por las respuestas hacia afuera.
Mientras tanto, el resto de la agenda avanzó con proyectos sobre salud, educación y producción, pero todo quedó opacado por una decisión central: evitar que el responsable de la seguridad municipal tenga que dar explicaciones públicas. En La Plata, cuando la presión sube, el reflejo sigue siendo el mismo: cerrar la puerta y esperar que el ruido pase.
