Del favorito de Cristina al puesto 22
Alak se hunde en La Plata y cosecha el peor cachetazo de su carrera con 64 por ciento de rechazo
El intendente cayó al puesto 22 del ranking federal con apenas 33,3 por ciento de imagen positiva y un demoledor 64,4 por cientode rechazo ciudadano.
8 de Julio de 2026
Julio Alak acaba de recibir un cachetazo que ni el más audaz de sus opositores se animaba a pronosticar. El mes de julio dejó al intendente de La Plata en el puesto 22 del Ranking Federal de Intendentes, una posición que en la tabla de posiciones políticas equivale a jugar el descenso sin remedio. Con apenas un 33,3 por ciento de imagen positiva y un 64,4 por ciento de negativa, el funcionario kirchnerista cosechó lo que sembró durante meses de gestión errática y desencuentros con los vecinos.
Los intendentes peor calificados del mes de julio son:
— Eduardo Paladini (@EduardoPaladini) July 7, 2026
? Roy Nikisch (#Resistencia) en el último lugar con un 32,5% de imagen positiva
? Armando Molina (#LaRioja Capital) con 32,8%
? Julio Alak (#LaPlata) con 33,3%
Los números no mienten y en política el humor social se mide con la misma precisión que el agua en el Río de la Plata. Alak quedó por debajo de intendentes de provincias tan cuestionadas como La Rioja y Chaco, donde Armando Molina y Roy Nikisch tampoco son precisamente estrellas del firmamento popular. Que el platense aparezca escoltando al fondo de la tabla con un guarismo tan lapidario no es casualidad ni mala suerte. Es la consecuencia directa de una gestión que prometió transformación y entregó desidia, que vendió modernidad y facturó atraso.
La ciudad de las diagonales siempre fue un bastión de clase media trabajadora y estudiante, un territorio donde el peronismo solía encontrar algún resquicio de cariño. Pero Alak logró la hazaña de unificar a la oposición y al descontento en un solo frente de batalla. Cada obra inconclusa, cada bache sin tapar, cada promesa incumplida se convirtió en un ladrillo más en el muro de su impopularidad. El intendente parece haber olvidado que gobernar no es repetir slogans de la vieja política ni esperar que el aparato partidario haga el trabajo sucio. Gobernar es dar respuestas concretas y su gestión se parece más a un folleto de intenciones que a un plan real.
La estadística es cruel pero efectiva y Alak debería tomarla como una señal de alarma. El 64,4 por ciento de imagen negativa no es un simple número frío. Ese porcentaje representa a los vecinos que salen a la calle y encuentran veredas rotas, que esperan un colectivo y ven pasar la hora sin soluciones, que pagan impuestos y reciben servicios de tercera categoría. El intendente puede echarle la culpa al contexto nacional o a la herencia recibida pero el contexto no tapa pozos y la herencia ya lleva más de un año siendo suya. El kirchnerismo al que Alak le debe su lealtad histórica le enseñó que el relato lo puede todo. Pero en La Plata el relato chocó con la realidad y perdió por goleada.
La comparación con otros intendentes del conurbano profundiza aún más la herida. Hay jefes comunales que gobiernan con menos recursos y más conflictos sociales y aún así mantienen niveles de aprobación mucho más dignos que los de Alak. El problema no es entonces el sistema ni la pandemia ni la crisis económica. El problema se llama Julio Alak y su incapacidad para conectar con una ciudad que lo votó con expectativas y ahora lo mira con desprecio. El ranking federal no es un capricho estadístico ni una encuesta armada por la oposición. Es el termómetro de un descontento genuino que ya no admite justificaciones ni excusas.
La Plata merece un intendente que esté a la altura de su historia universitaria y cultural. Merece un gestor que no convierta la municipalidad en una sucursal de la política nacional. Alak llegó con el aval de Cristina Fernández de Kirchner y con la bendición de un aparato que ve en la ciudad capital un escalón para aspiraciones mayores. Pero mientras el intendente mira hacia Buenos Aires en busca de validación, los platenses miran sus barrios y no encuentran respuestas. El resultado en el ranking es la factura por esa distracción. El 64,4 por ciento de negativa es el voto castigo anticipado que ningún operador político puede maquillar.
