Rupturas
La Libertad Avanza pierde concejales en toda la Provincia tras la purga impulsada por Santilli
Las salidas de dirigentes se multiplican en decenas de municipios y varios regresan al massismo o conforman monobloques propios.
7 de Julio de 2026
Lo que en 2023 parecía una jugada maestra de armado territorial de Sebastián Pareja se convirtió en un boomerang. La Libertad Avanza atraviesa en la provincia de Buenos Aires su crisis más profunda desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
Decenas de concejales abandonan el bloque, forman monobloques propios o regresan al Frente Renovador de Sergio Massa. La purga impulsada por Diego Santilli para "liberalizar" el espacio, que en 2023 se llenó de exkirchneristas, massistas y dialoguistas de otros partidos, está devolviendo a esos mismos dirigentes a sus espacios de origen, con Unión por la Patria como principal beneficiario.
La provincia de Buenos Aires, bastión histórico del peronismo y distrito electoral más importante del país, se convirtió en el escenario de una atomización que preocupa en la Casa Rosada.
El armado bonaerense, a cargo de Sebastián Pareja, principal operador del partido en el territorio, muestra grietas en al menos 38 municipios, con rupturas formales de bloques y fugas que erosionan la estructura de cara a las elecciones de 2027.
En Quilmes, el concejal Ricardo Rij, quien había asumido la presidencia del bloque de La Libertad Avanza apenas días antes, rompió con el espacio el 2 de julio de este año y creó el monobloque "Renovación Quilmeña", con un acercamiento explícito al massismo.
El bloque libertario, que ya tuvo varios presidentes en 2026, quedó severamente debilitado y los referentes de Pareja responsabilizan directamente a la concejal Estefanía Albasetti para evitar los regaños de Karina Milei.
En Tres Arroyos, la concejal Vanesa Piaquadio fue desplazada del bloque tras apoyar iniciativas del intendente local Pablo Garate, cercano a Massa. El episodio expuso la tensión entre la línea oficial del partido y los dirigentes que, ante la presión de sus distritos, optan por negociar con los oficialismos locales.
En San Isidro, Berazategui, donde se registraron incidentes físicos entre concejales, La Matanza y Ezeiza, entre otros distritos, la historia se repite con matices diferentes: salidas, rupturas y acercamientos al Frente Renovador. Débora Ruiz Zeballos, en el norte del conurbano, completó el trío de fugas que dejó al descubierto la crisis.
La raíz del éxodo se encuentra en el propio método de construcción de La Libertad Avanza en 2023. Ante la urgencia de competir en los 135 municipios de la provincia sin contar con una estructura orgánica propia, el espacio recurrió a una práctica tradicional del conurbano: el préstamo de sellos jurídicos y la incorporación de dirigentes de segunda y tercera línea del kirchnerismo, el Frente Renovador y otros espacios.
La estrategia le sirvió a Pareja para ganar músculo en la Legislatura y en los concejos deliberantes, pero ahora se volvió en su contra. La purga para "liberalizar" el espacio, impulsada por el jefe de Gabinete Diego Santilli, genera rechazo entre esos dirigentes "reciclados", que prefieren romper antes que someterse a un control que nunca formó parte del acuerdo original.
En plena campaña para las legislativas del año pasado, se filtró un audio, nunca desmentido por Pareja, en el que se lo escuchaba exigir el cumplimiento de "un acuerdo que viene de arriba", que implicaba la designación del candidato Juan José Cervetto, de Malena Galmarini, como primer concejal de La Libertad Avanza en Tigre. Mientras tanto, la foto en la Legislatura bonaerense de marzo de este año, con Miguel Pichetto y Emilio Monzó rodeados de libertarios dialoguistas, no hizo más que reavivar las sospechas.
El fenómeno no es nuevo. Incluso antes de que Milei asumiera la Presidencia, un grupo de legisladores provinciales electos por La Libertad Avanza se despegó de la Casa Rosada tras el pacto con Patricia Bullrich que selló la alianza con el PRO. Surgieron entonces los bloques Unión, Renovación y Fe y Nuevos Aires en la Cámara de Diputados, y Unión y Libertad en el Senado.
Ante la sangría, Karina Milei intervino directamente, organizando reuniones, capacitaciones y "cabildos abiertos" para contener a la tropa bonaerense. El objetivo es doble: ordenar la interna y fortalecer la estructura de cara a las elecciones de 2027, donde se jugarán la gobernación de la provincia y las legislativas. Pero el desafío es monumental.
La pérdida de estructura territorial reduce la capacidad de fiscalización y el contacto directo con los vecinos, elementos clave para armar listas competitivas en los 135 municipios. Además, el desgaste de la imagen y la percepción de inestabilidad dificultan retener cuadros intermedios y complican las negociaciones con el PRO, donde se baraja la posible candidatura de Santilli para conformar un frente antiperonista sólido.
Mientras tanto, los Milei dudan ante su reciente crecimiento: por un lado, alivió la sangría política tras lo de Adorni; por el otro, a futuro podría convertirse en un problema, ya que, a medida que siga creciendo, disputará el control absoluto de la estructura libertaria.
El fenómeno de decir que se va contra la casta y, en realidad, ser parte de ella; de rugir como león y usar prendas violetas por un cargo, para luego convertirse en lo contrario de lo que decían combatir: saqueadores del erario público.
Eso representa La Libertad Avanza en territorio bonaerense. Pero, más allá de las inconsistencias, la sangría de concejales y dirigentes pone en jaque la viabilidad del proyecto libertario en el distrito que, en última instancia, define las elecciones nacionales.
