El tiempo - Tutiempo.net
Miércoles 11 de Febrero de 2026

Zona liberada

Capital sin control: La Plata de Alak, edificios públicos a merced del delito

Robos reiterados, edificios públicos violentados y vecinos a la intemperie exponen una gestión que mira para otro lado mientras el delito avanza sin freno.

10 de Febrero de 2026

La escena es demasiado clara como para disimularla: dos robos en menos de cuatro días en una delegación municipal, ataques a instituciones educativas, destrozos en un edificio público y un barrio entero que convive con la sensación de zona liberada. Todo ocurre en Altos de San Lorenzo, dentro de la ciudad que gobierna Julio Alak, y bajo una administración que prometía orden, gestión y presencia del Estado.

Los hechos no son aislados ni menores. Delincuentes rompieron paredes, forzaron accesos, violentaron pañoles y se llevaron herramientas esenciales para el funcionamiento municipal, desde motosierras hasta desmalezadoras. Días después regresaron, como quien vuelve a un lugar conocido, para robar nuevamente en oficinas administrativas. Todo quedó registrado por cámaras de seguridad. El problema no es la falta de pruebas, es la falta de control.

El mapa del delito se amplía. El Jardín 912 sufrió daños y robos en un espacio educativo donde debería primar el cuidado, no la desprotección. Un gimnasio de la zona también fue blanco de la delincuencia. La repetición de hechos marca un patrón, no una casualidad. Y el patrón es el mismo que se repite en distintos puntos de la ciudad: ausencia estatal, prevención inexistente y reacción tardía.

A esto se suma un dato que desnuda la desorganización básica: la delegación comunal no cuenta con sereno desde el inicio de la nueva gestión. Un edificio público sin custodia nocturna en una zona golpeada por el delito no es un descuido administrativo, es una decisión política. Y toda decisión tiene consecuencias.

El episodio del hombre que atacó a piedrazos la fachada de la delegación agrega otra capa al problema. No solo inseguridad, sino tensión social, abandono y un Estado que aparece únicamente cuando hay que reprimir el estallido, no cuando debe prevenirlo. La detención posterior no corrige el cuadro general: llega después del daño, como casi siempre.

La Plata no es una ciudad sin recursos ni sin estructura institucional. Es la capital de la provincia gobernada por Axel Kicillof, del mismo signo político que su intendente. No hay excusas de herencias ni de internas. Cuando el delito se mueve con comodidad y los edificios públicos son vulnerables, el mensaje es directo: el poder municipal no está en la calle.

 

Mientras la gestión de Alak se consume en diagnósticos, los vecinos cuentan robos. Mientras se habla de planificación, la realidad avanza con violencia. Y cuando el Estado pierde autoridad sobre sus propios edificios, la ciudad entera queda a la deriva.

Comentarios
Últimas noticias