Alerta por el avance tecnológico
Centros de datos e inteligencia artificial, el crecimiento que dispara consumo energético y preocupa por el impacto ambiental
Especialistas advierten que estas infraestructuras demandan niveles extremos de energía y agua, y ponen en riesgo sistemas eléctricos si no se replantea el modelo.
2 de Abril de 2026
El crecimiento de la inteligencia artificial abrió un nuevo frente de debate que va más allá de lo tecnológico. Detrás del avance, especialistas advierten sobre el alto consumo energético y el impacto ambiental de los centros de datos, estructuras clave para el funcionamiento de estos sistemas.
El especialista Sebastián Di Doménica explicó que estos centros representan la base física de la inteligencia artificial, pero requieren enormes recursos para operar. Según detalló, un solo complejo puede consumir lo mismo que 100.000 hogares, lo que genera presión sobre las redes eléctricas y podría derivar en aumentos de tarifas.
Además del consumo energético, otro punto crítico es el uso de agua para refrigerar los servidores. Este proceso, según advirtió, puede tener consecuencias directas sobre los recursos naturales. “La inteligencia artificial es una gran gastadora de energía eléctrica y de agua”, señaló, al describir un escenario que empieza a generar preocupación global.
El avance de estos proyectos ya enfrenta resistencias en distintos países. En Estados Unidos, sectores políticos impulsan límites a su expansión, mientras las principales empresas tecnológicas buscan sostener el desarrollo en medio de la competencia con China. El debate combina cuestiones ambientales, económicas y estratégicas.
En paralelo, el tema empieza a impactar en Argentina, donde se proyecta la instalación de un mega centro de datos en la Patagonia. Según Di Doménica, podría demandar niveles de energía comparables a los de un país como Uruguay, lo que plantea interrogantes sobre su viabilidad y sus consecuencias.
Frente a este escenario, el planteo es avanzar hacia un modelo más eficiente. La discusión ya no pasa por soluciones parciales, sino por rediseñar el desarrollo de la inteligencia artificial desde su base, incorporando energías renovables y sistemas que reduzcan el consumo.
