Adiós austeridad, hola circo
El ex PRO que se hizo peronista y Alak agranda el curro: 24 secretarías en La Plata mientras los municipales cobran dos mangos
La creación de una nueva secretaría para Daniel Lipovetzky abrió una polémica que ya no enfrenta solo al oficialismo con la oposición, sino que también expone malestar dentro del propio peronismo platense.
28 de Mayo de 2026
La designación de Daniel Lipovetzky al frente de la flamante Secretaría de Relaciones Internacionales volvió a poner bajo la lupa el tamaño de la estructura política que construyó Julio Alak en La Plata. La incorporación elevó a 24 la cantidad de secretarías municipales y generó cuestionamientos tanto de la oposición como de sectores que integran el propio oficialismo.
Tras una década en el PRO de Mauricio Macri, Daniel Lipovetzky, el nefasto creador de la caduca ley de alquileres, desembarcó en el municipio kuka de Julio Alak como “responsable de relaciones internacionales”, sumando otro cargo político financiado por los contribuyentes. ?? pic.twitter.com/S4gik0plWa
— Mario Hernandorena (@MaritoMilenio3) May 28, 2026
Según explicó el intendente, la nueva dependencia tendrá la misión de vincular al municipio con embajadas, organismos internacionales y cámaras binacionales para buscar inversiones y financiamiento externo. Sobre el papel, la iniciativa suena ambiciosa. El problema es que llega en un contexto donde muchos vecinos parecen estar bastante más preocupados por los problemas cotidianos que por las relaciones diplomáticas del Palacio Municipal.
Las críticas no tardaron en aparecer. Desde La Libertad Avanza y el PRO denunciaron que la creación de otro cargo político representa una expansión de una estructura que ya consideran sobredimensionada. Algunos dirigentes incluso la calificaron como parte del aparato político más grande que recuerde la ciudad.
Pero el ruido más incómodo para Alak no llegó desde la oposición. El diputado provincial Juan Malpeli expuso públicamente el malestar del Frente Renovador por la falta de espacios en la gestión y por el trato recibido tras haber acompañado al actual intendente durante la campaña. Cuando las quejas empiezan a salir desde adentro de la propia coalición, la discusión deja de ser administrativa y pasa a ser política.
La llegada de Lipovetzky también agrega un condimento particular. Después de una larga trayectoria dentro del PRO, el exdiputado desembarcó en un gobierno peronista para ocupar una secretaría creada especialmente para esa función. El mismo dirigente que quedó asociado a la cuestionada ley de alquileres ahora aterriza en una estructura municipal que suma cargos en tiempos donde el discurso dominante gira alrededor de la austeridad y la reducción del gasto político.
La contradicción es difícil de esconder. Mientras miles de trabajadores municipales deben arreglarse con salarios que rondan los 470 mil pesos, la gestión encuentra margen para seguir ampliando su organigrama. En una ciudad atravesada por reclamos por seguridad, infraestructura y servicios, la imagen de un municipio que suma despachos, funcionarios y áreas políticas puede terminar generando más preguntas que aplausos.
Alak parece convencido de que la solución pasa por agregar nuevas piezas al tablero. Sin embargo, la experiencia argentina ofrece una enseñanza bastante conocida. Más cargos políticos no necesariamente producen mejores resultados. A veces solo consiguen que la estructura crezca más rápido que las respuestas que esperan los vecinos.
