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Miércoles 28 de Octubre de 2026

Salud y educación en La Plata

El presupuesto expone las debilidades de la gestión de Julio Alak y los límites de la oposición a Milei

Con casi 500 mil millones de pesos de presupuesto total, el municipio destina menos del 4 por ciento al área de Salud, mientras que Educación enfrenta fuertes limitaciones para desarrollar políticas pedagógicas e infraestructura propia.

27 de Octubre de 2026

Con un presupuesto total de casi 500 mil millones de pesos, el área de Salud recibe aproximadamente 18.000 millones de pesos, lo que representa menos del 4 por ciento del total municipal. Concejales de la oposición y referentes locales cuestionan que este porcentaje resulta insuficiente para contener el estado de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) periféricos. Además, se han presentado denuncias políticas cruzadas que exigen mayor gestión y menos uso partidario de las salas sanitarias.

El 43 por ciento del presupuesto fue destinado a obras públicas con sobreprecios, dejando al área de Salud en un estado deplorable de inversión y sostenibilidad, con los costos que esto conlleva.

El área de Salud tiene que reponer insumos constantemente e invertir para que todos los platenses tengan un servicio igual o mejor que en un privado. Cuando se descuida la salud, es cuando gana el relato de Javier Milei sobre el Estado defectuoso.

La discusión no se limita a cuánto dinero se asigna en el presupuesto, sino también a cuáles son las prioridades de la gestión municipal y cómo se distribuyen los recursos disponibles. La atención primaria constituye una pieza fundamental del sistema sanitario, especialmente en los barrios periféricos, donde los CAPS cumplen un rol esencial para garantizar el acceso a consultas, controles y atención básica.

En este escenario, el reclamo por una mayor inversión sanitaria plantea una pregunta central: ¿cómo puede exigirse un servicio de calidad si los recursos destinados a sostenerlo resultan insuficientes frente a las necesidades cotidianas?

Educación: un presupuesto condicionado

Por otro lado, el presupuesto escolar deja afuera varias cuestiones que, en este momento sociopolítico, los gobiernos provinciales y municipales deberían poder resolver, garantizando un Estado eficiente.

Aunque la Secretaría de Educación cuenta con una partida de unos 40.000 millones de pesos, el grueso de este monto, cerca del 70 por ciento, está afectado por obligación al Servicio Alimentario Escolar (SAE), dejando un margen mucho menor para políticas pedagógicas directas o infraestructura propia con fondos puramente municipales.

El financiamiento educativo, por lo tanto, presenta una limitación que merece ser discutida: una parte sustancial de los recursos está comprometida con la alimentación escolar, mientras que otras necesidades requieren respuestas concretas. La infraestructura, el acompañamiento pedagógico y las políticas educativas locales también forman parte de las responsabilidades que deben abordarse desde el Estado.

Garantizar un Estado eficiente implica reconocer las necesidades existentes, establecer prioridades y administrar los recursos con criterios que permitan dar respuestas sostenibles. En un contexto sociopolítico complejo, la falta de soluciones concretas en áreas sensibles puede profundizar el malestar ciudadano y debilitar la confianza en la capacidad de gestión de los gobiernos.

La oposición a Milei y la falta de una alternativa estatal

Esto refleja que la oposición a Milei no tiene soluciones para confrontar al modelo liberal y que, al carecer de respuestas y teniendo años de experiencia en el poder, el PJ aún no logra volver a atraer a esos ciudadanos por las vías de la solución estatal.

La discusión presupuestaria en La Plata también expone un problema político más amplio. No alcanza con cuestionar el modelo económico de Javier Milei ni con advertir sobre las consecuencias de un Estado debilitado. La oposición necesita demostrar que puede administrar los recursos públicos, establecer prioridades y resolver los problemas cotidianos de la sociedad.

Salud y educación son dos de los terrenos donde esa capacidad debería ponerse a prueba. Si los vecinos encuentran dificultades para acceder a una atención sanitaria adecuada o si las políticas educativas quedan condicionadas por limitaciones presupuestarias, el discurso en defensa de lo público corre el riesgo de perder fuerza frente a quienes sostienen que el Estado es ineficiente.

El desafío del peronismo y de los sectores que buscan construir una alternativa al Gobierno nacional consiste, entonces, en transformar las críticas en propuestas concretas. La experiencia acumulada en la gestión debería funcionar como una herramienta para ofrecer respuestas, no como una garantía automática de legitimidad política.

La pregunta de fondo es si la oposición podrá reconstruir una propuesta capaz de recuperar la confianza de los ciudadanos a través de resultados concretos. Porque defender la presencia del Estado no consiste únicamente en sostener una posición ideológica: también exige demostrar que los recursos públicos pueden convertirse en mejores servicios, más inversión y soluciones reales para la comunidad.

En definitiva, el presupuesto no es solamente una planilla de ingresos y gastos. Es una expresión de las prioridades políticas de una gestión y una medida de su capacidad para responder a las necesidades de la población. En La Plata, el debate sobre salud y educación pone sobre la mesa una discusión que trasciende los números: qué Estado se quiere construir y qué alternativa puede ofrecer la oposición frente al modelo liberal de Javier Milei.

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