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Viernes 19 de Junio de 2026

El rey del silencio cómplice

Escándalo en La Plata: Julio Alak le entrega el transporte en bandeja a la motosierra libertaria

Los choferes le exigen a Alak que deje de hacerse el distraído y frene el proyecto libertario que amenaza con licuar el transporte platense.

19 de Junio de 2026

El intendente Julio Alak debería agradecer que los remiseros de La Plata todavía le escriban notas en lugar de ir directamente a pegarle un cartel en la puerta de su casa. El sector, harto de promesas vacías y silencios cómplices, le entregó un reclamo que lo retrata como un funcionario que mira el techo mientras el Concejo Deliberante se convierte en un ring donde los libertarios pelean por desregular hasta el precio del oxígeno.

Los choferes calificaron la propuesta de Juan Pablo Allan como "destructiva", y no es para menos. El proyecto no busca modernizar nada, sino dinamitar las pocas reglas que mantienen a flote un servicio que ya viene agonizando entre la competencia desleal de las aplicaciones y la indiferencia de un municipio que prefiere hacerse el boludo antes que tomar decisiones. Alak, en lugar de salir al cruce con alguna idea propia, se esconde detrás de los concejales como si el problema no fuera con él. Pero los remiseros saben que el que manda es él, y por eso le cantan la justa directamente, sin intermediarios.

Lo curioso es que los mismos que ahora piden "libertad" para los taxis son los que después lloran cuando el caos se come el orden. La propuesta libertaria elimina controles sanitarios, uniformes, turnos obligatorios y hasta la obligación del recorrido más corto. Básicamente, convierten el taxi en una aventura donde el pasajero no sabe si va a llegar vivo, rápido o directamente va a tener que pagar el doble porque al chofer se le cantó. Alak, con su silencio, parece darles el visto bueno a estos cambios que ningún platense pidió, excepto los cuatro gatos de LLA que juegan a la motosierra en miniatura.

Los remiseros, con una paciencia que ya parece masoquismo, también señalaron que la concejal Florencia Barcia, titular de la Comisión de Transporte, "no se dignó a recibirlos". Qué sorpresa: una funcionaria de Alak que no atiende a los trabajadores. Es la misma lógica de siempre, los que mueven el transporte de la ciudad son ignorados mientras los que escriben proyectos desde el escritorio deciden su suerte sin pisar un auto en su vida. Alak, que se jacta de ser el intendente de todos, demuestra una vez más que los trabajadores son un número en un expediente que prefiere no leer.

El reclamo de los choferes tiene una vuelta de tuerca impecable cuando piden que la misma desregulación se aplique a "toda actividad regulada por la Municipalidad". Es un golpe bajo y genial, porque expone la hipocresía de Alak: si la libertad es tan buena, que empiece por los controles a los grandes negocios, a los contratos de obra pública, a las habilitaciones comerciales de los amigos del poder. Pero claro, la libertad de mercado parece aplicarse sólo cuando conviene a los que ya tienen todo arreglado. Los remiseros no son boludos, saben que Alak no va a tocar los intereses de los que realmente mandan en la ciudad, y por eso le exigen coherencia, aunque saben que pedirle coherencia a un político es como pedirle peras al olmo.

Mientras tanto, el intendente sigue en su torre de marfil, esperando que el escándalo pase o que algún distractor lo salve. Pero los remiseros no se van a calmar con un par de promesas al aire, porque ya conocen la letra chica del manual del peronismo en la ciudad: prometer todo, cumplir nada, y después echarle la culpa a otro. Esta vez, el otro es Allan, pero el que tiene la lapicera para vetar o impulsar es Alak. Y hasta ahora, su única respuesta fue el silencio, que en política es lo mismo que firmar la sentencia de muerte para el transporte local.

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