Boicot técnico en el subte
Jorge Macri modifica planos y espanta empresas para que la Línea F nunca salga de los papeles
Denuncias internas revelan que el PRO boicotea su propia licitación para no extender la red subterránea.
6 de Agosto de 2026
El Gobierno porteño recibió en junio un cheque en blanco de parte de La Libertad Avanza para financiar la obra de la Línea F, pero en lugar de avanzar, la administración de Jorge Macri parece estar haciendo todo lo posible para que ninguna constructora quiera agarrar la pala. No es casualidad, es metodología PRO: si no se puede hacer bien, que no se haga, pero que el render se vea lindo en las redes sociales.
Graves denuncias llegan contra el gobierno de Jorge Macri por intentar llevar al fracaso la licitación de las obras de la Línea F del subte que hacen lo posible para que ninguna empresa acepte el proyecto. LLA en Junio le voto la ley del financiamiento externo para financiar está… pic.twitter.com/HZuykdNgXf
— Artem Joyero Ucraniano ? ???????????? (@ArtemJoyero1) August 6, 2026
El problema no es la falta de plata, porque los fondos externos ya fueron aprobados en el Congreso con los votos de los mismos libertarios que ahora miran con cara de orto cómo su socio de ocasión les escupe el proyecto. La cuestión es mucho más berreta: cambios en los pliegos originales que parecen sacados de un manual de sabotaje corporativo. Redujeron los andenes de 155 a 137 metros, eliminaron la cochera bajo el Parque La Vuelta de Obligado y ni siquiera incluyeron el túnel de vinculación entre la F y la H. Las empresas constructoras, que no son boludas, se agarran la cabeza porque no pueden cotizar algo que se modifica cada dos por tres. Es como pedir presupuesto para una casa y que el arquitecto te cambie los planos todas las semanas mientras te dice que el terreno es el mismo.
Lo curioso es que este boicot no es nuevo en la gestión del PRO. Ya había pasado con la extensión de la Línea H hasta Nueva Pompeya, que duerme el sueño de los justos desde hace años, y con el Premetro, que parece un museo del transporte obsoleto más que un servicio público. La lógica es clara: todo lo que sea subte o tranvía les estorba porque no es negocio para las empresas de colectivos que suelen tener amigos en la política porteña. El metrobús es más barato, más visible y deja mejor foto en la inauguración, aunque después la gente viaje como ganado en boxes.
Los libertarios, que en junio votaron a favor del financiamiento con la excusa de que era una obra estratégica, hoy se encuentran con que su socio de coalición les hace el gol de arco propio. Javier Milei puso la cara y los votos para que esta obra avance, y el PRO le responde con modificaciones técnicas que solo un especialista en tormentas de café podría defender. La pregunta es si esto es incompetencia o si realmente no quieren que la red de subte crezca porque eso les rompe el esquema de negocios del transporte superficial.
Mientras tanto, en las redes oficiales siguen posteando renders con estaciones relucientes y pasajeros felices, pero en la realidad las licitaciones se postergan y las empresas miran el pliego como quien mira un contrato con trampa. La obra de la Línea F no es un sueño, es una necesidad para una ciudad que ya no da abasto con el metrobús tercermundista que se llena hasta las bolas en hora pico. Pero parece que a Jorge Macri no le importa mucho eso, porque su plan de movilidad se reduce a poner más colectivos con aire acondicionado y cruzar los dedos para que nadie pregunte por qué el subte sigue siendo el mismo que dejó su padre político hace veinte años.
Para 2027 el panorama es claro: si LLA quiere mantener la promesa de soluciones serias y transparentes, va a tener que pelear contra el PRO no solo en las urnas, sino también en los pliegos de licitación. Porque el boicot no es un rumor, es una estrategia que se escribe en papeles oficiales y se firma con el sello del Gobierno porteño. Y mientras tanto, los vecinos del sur siguen esperando un subte que parece más una promesa de campaña que una obra en serio.
