Interna libertaria
Jorge Macri queda colgado del pincel mientras le serruchan CABA desde adentro
Karina Milei cerró la puerta a un acuerdo con el PRO y dejó al jefe de Gobierno porteño mirando cómo le arman la campaña en contra desde su propio electorado
21 de Abril de 2026
Karina Milei dejó claro que no habrá acuerdo con Jorge Macri y en el PRO porteño empezaron a contar los daños antes de tiempo. La definición, que se cocinó en una cumbre reservada de La Libertad Avanza en la sede de Avenida de Mayo, expone al jefe de Gobierno como un dirigente que no logra ordenar ni a sus aliados naturales, esos que hasta hace meses compartían boleta y discurso.
POR FAVOR ...QUÉ DICE PILAR RAMIREZ!!! pic.twitter.com/6PYkDj4jyz
— Ely Yfran (@YfranEly) April 19, 2026
La reunión tuvo una señal política imposible de disimular. Patricia Bullrich fue ubicada en el centro de la escena y Manuel Adorni ni siquiera fue invitado, una ausencia que no fue casual sino quirúrgica. En ese tablero, Jorge Macri ni figura, apenas aparece como un tercero incómodo al que ya no consideran necesario ni para negociar ni para sostener.
El mensaje fue directo y sin anestesia. CABA, bastión histórico del PRO, ahora será terreno de disputa abierta. Mientras Karina Milei ordena a su tropa para competir, el jefe de Gobierno queda atrapado en una gestión que no logra construir volumen político propio ni fidelidad interna, como si administrara un territorio prestado y con fecha de vencimiento.
La exclusión de Adorni y el impulso a Bullrich no solo reflejan la crisis libertaria sino también la fragilidad del armado macrista en CABA. Si el plan era consolidar poder con aliados, terminó siendo un manual de cómo quedarse solo en el momento menos indicado. Jorge Macri gobierna, sí, pero con la sensación de que le están marcando la cancha desde afuera y desde adentro al mismo tiempo.
El giro libertario termina de desnudar un problema más profundo. El PRO, que supo manejar CABA como una estructura aceitada, hoy aparece desordenado, sin conducción clara y con liderazgos que no logran imponerse. Y en ese escenario, Jorge Macri queda expuesto como un administrador más que como un jefe político, justo cuando más necesita lo segundo.
