El tiempo - Tutiempo.net
Miércoles 11 de Marzo de 2026

Deuda subterránea

Jorge Macri quiere un subte nuevo… pero primero pasar la gorra por 1.350 millones de dólares

El jefe de Gobierno porteño pidió autorización para endeudar a la Ciudad y financiar la línea F. Promete conectar barrios, mientras el proyecto viaja directo al mercado financiero y a tribunales ingleses.

10 de Marzo de 2026

En la Ciudad donde el discurso de la eficiencia suele venderse como si fuera un mantra de Silicon Valley, Jorge Macri decidió sacar un clásico del manual político argentino: deuda primero, obra después. El jefe de Gobierno envió a la Legislatura porteña un proyecto para autorizar un endeudamiento de hasta 1.350 millones de dólares destinado a financiar la futura línea F de subte. Porque si algo nunca falta en la política local es creatividad para hipotecar el futuro con elegancia administrativa.

La iniciativa apunta a construir una línea que uniría Barracas con Palermo a lo largo de 9,8 kilómetros y once estaciones, con una primera etapa que incluiría paradas como Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso y Tucumán. En los papeles, suena a modernización urbana; en la práctica, el plan empieza con un paso previo bastante conocido: salir a buscar plata en el mercado internacional.

Para eso, el proyecto habilita al Ejecutivo porteño a emitir deuda o tomar préstamos en el mercado local o externo, incluso bajo jurisdicción de Inglaterra. Traducido al idioma cotidiano: si algo sale mal, los conflictos no se discuten en Buenos Aires sino en tribunales británicos. Un detalle que siempre aparece cuando el financiamiento se cocina en dólares.

La estrategia oficial tiene su lógica política. La obra es demasiado grande para cubrirla con el Presupuesto 2026, por lo que el gobierno decidió minimizar el uso de partidas directas y financiar la mayor parte con deuda. El ministro de Infraestructura, Pablo Bereciartua, defendió el plan asegurando que se trata de un paso necesario para cumplir los plazos de la nueva línea.

Pero antes de que las tuneladoras empiecen a perforar el subsuelo porteño, el proyecto deberá sobrevivir al subsuelo político de la Legislatura. El bloque oficialista Vamos por Más (PRO y Coalición Cívica) no tiene los números para aprobar la ley por sí solo. Con apenas 13 legisladores, Jorge Macri deberá convencer a sectores de la oposición, desde el radicalismo hasta libertarios o peronistas, si quiere la autorización para endeudarse.

Mientras tanto, el plan también contempla detalles financieros típicos de una ingeniería compleja: bonos en pesos o dólares, tasas fijas o variables, amortización única o en cuotas y rescate anticipado de los títulos. Incluso prevé que el repago pueda respaldarse con fondos de coparticipación que recibe la Ciudad.

El dato político es que el gobierno porteño ya viene de colocar 600 millones de dólares de deuda en noviembre pasado en Nueva York a una tasa del 7,8 por ciento, operación que Macri celebró como una de las mejores condiciones financieras obtenidas por la Ciudad. La jugada ahora es mayor: pasar de esa experiencia a un financiamiento más del doble de grande para un proyecto que todavía está en etapa de licitación.

En paralelo, 22 empresas ya manifestaron interés en la obra, desde gigantes argentinos como Techint y Benito Roggio hasta grupos europeos y asiáticos como Siemens Mobility, Acciona, Alstom o Powerchina. La línea F, en definitiva, ya despierta expectativas en medio mundo. Falta saber si el entusiasmo será el mismo cuando llegue la factura.

 

Porque en política las promesas de infraestructura siempre tienen algo en común: las inauguraciones suelen ser lejanas, pero las deudas empiezan a correr desde el primer día.

Comentarios
Últimas noticias