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Martes 18 de Agosto de 2026

Cruce con la historia

Jorge Macri reivindicó a San Martín, pero su modelo de “orden” choca con las ideologías del Libertador

El Jefe de Gobierno porteño volvió a recurrir a la figura del General durante la conmemoración del 17 de agosto. Sin embargo, detrás del símbolo aparece una contradicción política: el San Martín histórico intervino sobre propiedades, recursos y actividades económicas para financiar la causa independentista.

17 de Agosto de 2026

El acto del 17 de agosto en la Ciudad de Buenos Aires tuvo un invitado de lujo: el fantasma de José de San Martín, al que Jorge Macri intentó vestir con la camiseta del PRO como quien le calza un pulóver a una estatua.

Mientras el mandatario porteño arengaba desde el escenario con su libreto de “ley y orden”, el General debe haberse dado media vuelta en su sarcófago. Porque San Martín, señor de las batallas y de las finanzas patrias, no era exactamente un fanático de la mano dura contra el que protesta, sino más bien de la mano firme contra el que especula.

El Libertador expropió bienes a los enemigos de la Independencia, gravó actividades económicas y puso la lupa sobre las riquezas mal habidas. Nada de eso suena a las políticas de un gobierno que besa el expediente de los desarrolladores inmobiliarios y le hace carrying a los fondos de inversión.

San Martín impulsó tierras productivas y repartió recursos para construir Nación, no para mantener el cemento de Puerto Madero a salvo de cualquier regulación que moleste al capital amigo. El General cruzó los Andes con un ejército al que hubo que financiar, y no lo hizo con espejitos de colores ni con promesas de ajuste fiscal sobre los hombros del más débil.

Jorge Macri habla de orden como si el desorden fuera apenas el piquete de la esquina, pero se olvida de que el orden que San Martín venía a romper era el de la corona, el de los privilegios hereditarios y el de las aduanas que sangraban al virreinato. El orden del PRO es el de la ciudad que se vende por metro cuadrado, no el de la gesta independentista.

El Jefe de Gobierno se apropia del símbolo pero le esquiva el programa. Porque si San Martín volviera y viera la motosierra con la que hoy se ajusta el presupuesto educativo y sanitario porteño, probablemente la usaría para cortarle el micrófono a más de uno antes de que termine el discurso.

No se puede invocar al Padre de la Patria mientras se le recorta el presupuesto a la universidad pública que lleva su nombre, o mientras se terceriza la salud en barrios donde el Estado brilla por su ausencia. El General no cruzó la cordillera para que después los ciudadanos tengan que cruzar media ciudad para conseguir un turno médico.

La arenga de Macri sonó a casete gastado de los años noventa, con fondo de celeste y blanco pero con música de fondo de Rodrigo Bueno. Porque el prócer no era un gerente de seguridad, era un estratega político y económico que entendía que sin recursos no hay independencia que valga.

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