Economía bajo presión
La inflación volvió a subir y Caputo apuesta a créditos en dólares para intentar reactivar una economía frenada
El índice de julio alcanzó el 2,1 por ciento, las canastas básicas aumentaron por encima del nivel general y una familia necesitó 1.564.716 pesos para no ser pobre. En paralelo, el Gobierno habilitó a los bancos a destinar parte de sus depósitos en dólares a préstamos para empresas que facturan en pesos.
17 de Agosto de 2026
La inflación volvió a acelerarse en julio y agregó presión sobre el plan económico de Javier Milei y Luis “Toto” Caputo, mientras el Gobierno busca alternativas para reactivar una economía atravesada por el encarecimiento del crédito en pesos y el creciente endeudamiento de los hogares. El índice mensual alcanzó el 2,1 por ciento, por encima del 1,9 por ciento registrado en junio.
Tenés razón Van der Kooy, no pegué un pronóstico.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) August 16, 2026
El dólar se fue a 4 mil nomás.
La inflación no bajó del 20 por ciento mensual, ni del 12, ni del 8, ni del 4.
No hubo nada de inversión en energía!
El PBI colapsó y el riesgo país no pudimos bajarlo de 2000 puntos básicos… https://t.co/07MVA3NjpF
El impacto fue todavía mayor sobre los gastos esenciales. La canasta básica alimentaria aumentó 2,6 por ciento y la canasta básica total avanzó 2,2 por ciento. Como consecuencia, una familia integrada por cuatro personas necesitó 1.564.716 pesos para mantenerse por encima de la línea de pobreza.
El deterioro financiero de los hogares también aparece en los niveles de morosidad. Según estimaciones de la Universidad Austral y EcoGo citadas en la información, la mora crediticia pasó del 3,6 al 17,5 por ciento desde el lanzamiento de los Vouchers Educativos, mientras AIEPA calcula que el 11 por ciento de las familias registra atrasos en colegios privados.
Ese escenario llevó al Gobierno a suspender temporalmente, mediante la Resolución 505/2026, los artículos del programa que establecían la pérdida de los Vouchers Educativos cuando las familias acumularan tres cuotas impagas. Caputo, sin embargo, sostuvo que las deudas constituyen un problema “entre privados” y pidió “separar la empatía de la política pública”.
En paralelo, el equipo económico decidió flexibilizar los préstamos en dólares para empresas que no generan ingresos en esa moneda. La medida permite que los bancos destinen hasta el equivalente al 15 por ciento de sus depósitos en moneda extranjera a financiar personas jurídicas.
El Gobierno estima que el cambio podría movilizar alrededor de 6.000 millones de dólares y facilitar financiamiento para actividades como la construcción y la industria automotriz. La apuesta aparece frente a un crédito en pesos costoso, con plazos fijos mayoristas que pagan alrededor del 21 o 22 por ciento anual y préstamos personales que rondan el 66 por ciento.
La estrategia, sin embargo, traslada el riesgo cambiario hacia empresas que obtienen sus ingresos en pesos pero asumen obligaciones en dólares. El exvicepresidente del Banco Central Jorge Carrera advirtió que una eventual corrección cambiaria podría encarecer abruptamente esas deudas y terminar trasladando el problema hacia los balances bancarios.
Caputo apuesta así a sostener la estabilidad del dólar mientras intenta recuperar el financiamiento y la actividad económica. El desafío será hacerlo en un escenario donde la inflación volvió a subir, las familias muestran mayores dificultades para afrontar sus compromisos y el poder adquisitivo continúa bajo presión.
