Identidad versus realidad
La Plata prefiere un recuerdo antes que a Alak, pero el peronismo vive del "nunca"
Siete de cada diez platenses reprueban al intendente, la inseguridad es un estado de ánimo crónico y, sin embargo, el PJ sigue arriba en las encuestas. Bienvenidos al síndrome de Estocolmo electoral.
13 de Agosto de 2026
La Plata ya no discute si el semáforo funciona o si la vereda está rota. La Plata discute si su hijo vuelve entero de la esquina. La encuesta de DC Consultores no mide bronca: mide un posgrado en supervivencia. Cuando los vecinos señalan que la última vez que se sintieron seguros fue "hace 20 o 30 años" o directamente "nunca", no están haciendo un análisis sociológico, están haciendo un diagnóstico forense de su propia vida. Y el cadáver político, para variar, tiene el apellido Julio Alak.
? ENCUESTA EN PBA: LA DEMANDA DE CAMBIO SUPERA EL 65% Y HAY ALERTA POR EL MODELO PROVINCIAL, SEGÚN DC CONSULTORES
— IMPULSO BAIRES (@impulsobaires) August 9, 2026
Un nuevo estudio de DC Consultores (1.410 casos en la Provincia de Buenos Aires) / @dyc_consultora /adiografió el clima sociopolítico y detectó un fuerte desgaste… pic.twitter.com/XKOXrC4bTb
El 52,6 por ciento de los platenses pone la inseguridad como su principal preocupación. Pero ojo, no es que tengan miedo de noche; es que el miedo ya no tiene horario. La franja de "no salgo solo" arranca a las seis de la tarde, y cuando el informe aclara que "cualquier horario es peligroso", lo que está diciendo es que la ciudad se convirtió en un geriátrico del pánico donde la única actividad recreativa es mirar por la ventana y rezar.
Ahora bien, acá viene la joya de la coronación. Cuando le preguntan a la gente qué es lo que Alak hace bien, la mayoría responde "nada". No un "poco", no "regular", no "podría mejorar": "nada". Es la primera vez en la historia que un intendente logra un consenso tan absoluto. El 64,9 por ciento dice que jamás lo votaría hoy. El 35,1 por ciento cree que gobernó para las fotos, y el 34,1 por ciento dice que no cambió nada. La suma da 69,2 por ciento de reprobación pura y dura, un número que en cualquier otro país sería motivo de renuncia inmediata y mudanza a la Patagonia sin escalas.
Pero entonces llega la parte más delirante de esta comedia política. La gestión provincial obtiene un 3,6 sobre 10, la nacional un 4,1, Alak flota en el abismo del "nada", y sin embargo, el peronismo/kirchnerismo sigue liderando la intención de voto. En la categoría a gobernador: 33,2 por ciento contra 30,7 por ciento de LLA+PRO. A intendente: 35,8 por ciento contra 33,2 por ciento. Es decir, la gente mira a Alak, ve un desierto, y dice "bueno, pero ¿y el peronismo?". Es la lógica del hincha de fútbol que ve perder a su equipo 5 a 0 y grita "¡la camiseta pesa!".
El informe lo llama "disociación". Llamémoslo por su nombre: el kirchnerismo convirtió la identidad en una hipnosis de la que no se despierta ni con una patada en el comedor. La oposición, con Patricia Bullrich y Javier Milei en números positivos de imagen personal, no logra capitalizar ese descontento porque en La Plata, como en gran parte del conurbano profundo, el voto no se gana con argumentos, se hereda como una deuda de sangre.
El problema de fondo es que el peronismo no gobierna, administra la nostalgia. Y la oposición no se da cuenta de que la gente no quiere un manager municipal, quiere alguien que le devuelva la posibilidad de caminar sin mirar el suelo. Mientras tanto, el informe cierra con una frase lapidaria: la ciudad vive una crisis de representación, no de humor. Y tiene razón. Porque el humor, en La Plata, hace rato que se lo llevó puesto el miedo.
