Tasas que asfixian
Las tasas rozan el 95 por ciento y el crédito se desploma: el financiamiento ya frena al consumo y a la producción
Con intereses muy por encima de la inflación proyectada, los préstamos volvieron a caer en términos reales, la morosidad sube y el sistema financiero advierte que el costo del financiamiento se transformó en un freno directo para la economía real.
18 de Noviembre de 2025
La política monetaria del Gobierno mantiene tasas activas extremadamente altas, incluso después de la relativa calma cambiaria que siguió a las elecciones. Mientras la inflación interanual es del 31 por ciento y las expectativas de mercado proyectan un 21 por ciento para los próximos doce meses, los préstamos al sector privado operan al 85 por ciento, y los créditos personales y tarjetas llegan al 95 por ciento. La brecha con la inflación deja un mensaje claro: el crédito es hoy prohibitivo.
En octubre, los préstamos en pesos retrocedieron 0,8 por ciento en términos reales, interrumpiendo una racha de dieciséis meses de crecimiento. El impacto ya se siente en hogares y empresas, que se ven obligados a postergar consumos, inversiones o capital de trabajo por costos financieros que vuelven inviable cualquier proyecto.
Al mismo tiempo, la morosidad del sistema muestra señales de deterioro: el ratio de irregularidad llegó a 3,7 por ciento, con una mora del 6,6 por ciento en familias y 1,4 por ciento en empresas. El escenario anticipa balances débiles para los bancos y un 2026 que dependerá de una reducción gradual de tasas para recomponer el crédito.
Uno de los sectores más afectados es el hipotecario, prácticamente paralizado. Hoy opera a 12 por ciento más UVA, muy por encima del nivel que permitiría reactivar la demanda. El contraste regional es contundente: mientras Argentina financia solo el 13,2 por ciento del PBI, países como Chile y Brasil superan el 70 por ciento.
Para el Gobierno, mantener tasas elevadas es clave para sostener la estabilidad cambiaria. Pero ese ancla tiene costo: desalienta el crédito productivo, profundiza la recesión y favorece operaciones especulativas de corto plazo. El riesgo, advierten economistas, es una estabilidad sostenida por la recesión, no por la recuperación del empleo, el ingreso y la producción.
