Innovación inclusiva
La inteligencia artificial impulsa nuevas herramientas para la autonomía de personas con discapacidad
En jornadas recientes, especialistas destacaron avances globales, como lentes inteligentes, asistentes de voz y exoesqueletos, que ya permiten ampliar la independencia y derribar barreras en la vida diaria.
26 de Noviembre de 2025
La inteligencia artificial (IA) se consolida como una pieza clave en el desarrollo de tecnologías de asistencia que buscan garantizar mayor autonomía y accesibilidad para personas con discapacidad en todo el mundo. En ese marco, referentes internacionales analizaron los desafíos y oportunidades que trae esta revolución tecnológica para la inclusión social.
Entre los expositores se destacó Nelson Acosta, experto en tecnologías de apoyo, quien explicó que dispositivos creados originalmente para el consumo masivo hoy generan un impacto decisivo en la vida diaria de millones de personas. Como ejemplo mencionó a Alexa, el asistente de voz capaz de controlar electrodomésticos, gestionar rutinas o facilitar la comunicación remota, especialmente útil para adultos mayores o personas con movilidad reducida.
También resaltó el avance de los Ray-Ban Meta, lentes inteligentes con IA integrada que pueden describir en tiempo real lo que se encuentra frente al usuario, identificar personas y objetos, leer carteles y hasta guiar mediante GPS. Para quienes tienen discapacidad visual, estas herramientas funcionan como “ojos alternativos” capaces de habilitar mayor autonomía en entornos urbanos.
Además, Acosta destacó el crecimiento de exoesqueletos robóticos, prótesis biónicas e interfaces cerebro-computadora, que marcan un cambio de paradigma: ya no se trata solo de compensar una limitación, sino de ampliar capacidades y transformar la relación con el entorno.
Sin embargo, advirtió que el progreso debe ir acompañado de accesibilidad económica, entrenamiento inclusivo de los sistemas y protección de datos sensibles, para evitar nuevas desigualdades. “Las tecnologías pueden incluir, pero también excluir si no se diseñan bien”, enfatizó.
El debate concluyó con un mensaje central: la discapacidad no define a las personas. La inclusión depende de que la sociedad elimine barreras y adopte soluciones que permitan a todos desarrollar su máximo potencial, sin discriminación en el acceso a los derechos y la tecnología.
