Infraestructura detrás de la revolución digital
El FMI alerta que la inteligencia artificial dispara el consumo eléctrico global
Un informe advierte que los centros de datos que sostienen la IA ya consumen más energía que Francia y casi tanto como Alemania. La carrera tecnológica también presiona sobre el agua, los minerales y las redes eléctricas.
9 de Marzo de 2026
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial dejó de ser únicamente un fenómeno tecnológico para transformarse en un desafío energético global. Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que los centros de datos que sostienen esta industria ya consumen más electricidad que algunos países desarrollados.
? El FMI advirtió que los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial ya consumen más electricidad que Francia y casi tanto como Alemania. El crecimiento de la IA también aumenta la demanda de agua, minerales críticos y energía para servidores. pic.twitter.com/k66z4m9XsF
— grupo periodismo (@grup_periodismo) March 9, 2026
Según el estudio elaborado por el investigador Thijs Van de Graaf, los centros de datos representan actualmente alrededor del 1,5 por ciento del consumo eléctrico mundial, una cifra comparable con el uso energético de Reino Unido, superior al de Francia y apenas por debajo del de Alemania.
El informe resume el fenómeno con una frase contundente: “La IA está devorando la electricidad”. Aunque los modelos de inteligencia artificial representan solo una parte de ese consumo, su expansión está impulsando una demanda energética cada vez mayor. El entrenamiento de un modelo avanzado puede requerir la misma energía que utilizan decenas de miles de hogares durante un año.
El impacto no se limita a la electricidad. La infraestructura digital también demanda grandes volúmenes de agua para refrigeración y cantidades crecientes de minerales críticos utilizados en chips y servidores. La Agencia Internacional de Energía proyecta que hacia 2030 los centros de datos consumirán anualmente 500.000 toneladas de cobre, 75.000 toneladas de silicio y más del 10 por ciento de la demanda global de galio.
En algunos países el impacto ya es visible. En Irlanda, por ejemplo, los centros de datos consumen más del 20 por ciento de toda la electricidad nacional, mientras que en Virginia (Estados Unidos) el principal polo mundial de servidores utiliza cerca del 25 por ciento de la energía del estado.
La expansión de la inteligencia artificial también está transformando la geopolítica tecnológica. La producción de chips avanzados se concentra principalmente en Taiwán, mientras que China controla gran parte del refinado mundial de minerales estratégicos, lo que genera tensiones en la cadena global de suministros.
Frente a este escenario, gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon y Google comenzaron a invertir directamente en proyectos energéticos, desde parques renovables hasta el desarrollo de reactores nucleares modulares y nuevas tecnologías de generación.
El informe advierte además sobre una paradoja conocida en economía: las mejoras en eficiencia tecnológica pueden terminar aumentando el consumo total si el uso de la inteligencia artificial continúa expandiéndose a gran velocidad.
Para el FMI, el desafío hacia el futuro será integrar políticas tecnológicas, energéticas y de recursos naturales, ya que la revolución digital depende cada vez más de infraestructuras físicas y recursos materiales.
