Tecnología
Tres empresas argentinas aumentaron su facturación tras incorporar inteligencia artificial a procesos clave
Compañías de software, agro y marketing lograron acelerar desarrollos, captar más clientes y automatizar tareas mediante soluciones de inteligencia artificial. Los casos muestran cómo la IA dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta con impacto directo en los ingresos.
16 de Julio de 2026
La inteligencia artificial comienza a mostrar resultados concretos en empresas argentinas que decidieron aplicarla sobre problemas específicos de sus negocios. Lejos de utilizarla únicamente como una tendencia tecnológica, distintas compañías lograron mejorar su productividad, acelerar procesos y aumentar su facturación mediante soluciones desarrolladas para necesidades puntuales.
Uno de los casos es SUMAR, una empresa argentina de desarrollo de software que integró inteligencia artificial en prácticamente todas las etapas de producción. Según explicó su CEO y cofundador, Sebastián Cimino, los proyectos que antes demandaban alrededor de seis semanas ahora pueden completarse en apenas diez o doce días, mientras que los primeros prototipos funcionales se generan en pocas horas gracias a la automatización de tareas de diseño, documentación y programación.
La implementación también modificó la capacidad operativa de la empresa. Mientras antes un desarrollador trabajaba sobre un único proyecto, actualmente puede gestionar hasta dos proyectos y medio en simultáneo, con el objetivo de llegar a cuatro. Desde la compañía sostienen que el rol de los equipos dejó de centrarse en tareas repetitivas para enfocarse en decisiones vinculadas con la experiencia del usuario y el desarrollo estratégico.
Otro caso destacado corresponde a Venturino, concesionario oficial de John Deere, que desarrolló una plataforma propia basada en inteligencia artificial para optimizar distintas áreas de la empresa. Uno de sus agentes virtuales, denominado RINO, redujo el tiempo de respuesta en los procesos de selección de personal de 24 horas a apenas 9 segundos, mejorando la capacidad de procesamiento en un 425 por ciento y permitiendo que el área de Recursos Humanos concentre sus esfuerzos en entrevistas y evaluaciones.
La empresa también incorporó otros asistentes inteligentes para la capacitación de clientes y la gestión comercial. Uno de ellos permitió ampliar las consultas comerciales mensuales de 100 a 290, un crecimiento cercano al 190 por ciento, mientras que otro ofrece asistencia permanente a clientes con respuestas prácticamente instantáneas.
El tercer ejemplo es Giver Solutions, una agencia argentina de marketing digital que desarrolló su propia plataforma de inteligencia artificial denominada Giver Brain. La herramienta analiza diariamente las campañas publicitarias de sus clientes en Google y Meta, cruza esos datos con las ventas y detecta oportunidades comerciales priorizadas según su impacto económico.
De acuerdo con su CEO, Carolina Dubiansky, uno de los análisis realizados por la plataforma permitió detectar una oportunidad de negocio superior a 10 millones de pesos en un cliente, a partir de la identificación de productos que se vendían habitualmente juntos pero nunca habían sido ofrecidos como un mismo combo comercial.
Especialistas consultados coinciden en que los tres casos tienen un denominador común. Ninguna de las empresas comenzó el proceso adquiriendo inteligencia artificial por moda o tendencia, sino que primero identificaron un problema concreto, definieron indicadores para medir resultados y recién después incorporaron la tecnología como herramienta para resolverlo.
Para Patricia Jebsen, integrante de directorios de empresas de tecnología y retail, el mayor desafío actual ya no pasa por incorporar inteligencia artificial, sino por convertir las pruebas piloto en mejoras reales para el negocio. Según sostuvo, las organizaciones que obtienen mejores resultados son aquellas que implementan estas herramientas con objetivos claros y métricas concretas desde el inicio.
