Pozo electoral
A Alak se le abre el piso en La Plata: una vecina cayó al subsuelo y él sigue pendiente de sus posibles candidaturas
Un pozo sin tapa, una ambulancia que llega cuando el café se enfría y un intendente más atento a las encuestas que a los agujeros de su ciudad.
23 de Junio de 2026
Una mujer de 54 años cayó esta tarde a una cámara de inspección en 23 y 75, en pleno corazón de La Plata. La tapa de registro cedió como si fuera un chiste de mal gusto de la gestión municipal, y la víctima se fue al subsuelo con todo el peso de la indiferencia kirchnerista encima. Los vecinos, esos seres molestos que se empeñan en exigir que la ciudad funcione, aseguran que el peligro era vox populi desde hace semanas, pero en la Municipalidad de Julio Alak deben estar muy ocupados haciendo números para las próximas elecciones como para ocuparse de una simple tapa floja.
? A Alak se le abre el piso: una vecina cayó al subsuelo y él sigue mirando el termómetro político. Un pozo sin tapa, una ambulancia que llega cuando el café se enfría y un intendente más atento a las encuestas que a los agujeros de su ciudad. pic.twitter.com/iXwp2xI8lV
— grupo periodismo (@grup_periodismo) June 24, 2026
El accidente, que por suerte no terminó en tragedia, dejó a la señora con golpes en las costillas y problemas para respirar, algo que comparte con muchos platenses cuando ven el estado de las calles. La ambulancia tardó más de media hora en aparecer, un tiempo récord si consideramos que en La Plata todo lo que depende del Estado llega con el retraso que caracteriza a los gobiernos peronistas cuando no hay votos de por medio. Los efectivos policiales llegaron antes, quizás porque en la comuna hay más personal para cuidar la imagen de Alak que para cuidar a los vecinos de caerse al infierno de la mala gestión.
Los frentistas, esos héroes anónimos que terminan haciendo el trabajo que el municipio abandona, contuvieron a la víctima mientras el sistema de emergencias demostraba que en la ciudad de las diagonales, las únicas líneas rectas son las que traza la negligencia oficial. La tapa en cuestión, según los testimonios, bailaba como en una milonga desde hacía tiempo, pero claro, en la vereda de enfrente deben estar demasiado atentos a la agenda de Cristina como para fijarse en los pozos que se tragan a los ciudadanos de a pie.
Este episodio, que los voceros oficiales seguramente calificarán como "un hecho aislado", se suma a la larga lista de evidencias de que Julio Alak gobierna como si La Plata fuera un escenario de su propia película, donde los accidentes solo existen cuando la cámara los registra. La pregunta que ronda entre los vecinos no es si el intendente hará algo, sino cuánto tardará en culpar a la gestión anterior, porque ya sabemos que en el manual peronista, cuando las tapas se abren, siempre hay un fantasma de los años ochenta al que echarle la culpa.
Mientras la mujer se recupera de sus heridas en un centro asistencial, los vecinos exigen que se revisen las condiciones de seguridad en toda la ciudad, un reclamo tan razonable como inútil en una gestión donde las prioridades parecen estar más cerca de la Rosada que del asfalto platense. Alak debería saber que los pozos no votan, pero los vecinos sí, y cada tapa floja es un recordatorio de que en política, como en la vida, tarde o temprano uno termina cayendo por sus propios agujeros.
