Gabinete bajo presión
Acorralado por los escándalos, Castro prepara una fuerte renovación en Río Negro
El intendente de Viedma realizará cambios entre septiembre y octubre tras los cuestionamientos por el baño modular, las contrataciones de adoquines y la muerte de un trabajador municipal.
11 de Agosto de 2026
El intendente de Viedma prepara cambios para septiembre y octubre después de semanas marcadas por el polémico baño modular, las dudas sobre contrataciones de adoquines y la muerte de un trabajador municipal. Obras Públicas aparece en el centro de la renovación.
Después de semanas atravesadas por polémicas, cuestionamientos y pedidos de explicaciones, Marcos Castro decidió meter mano en su gabinete. El intendente de Viedma prepara una renovación en dos etapas que comenzará el 1 de septiembre y continuará durante octubre, justo cuando diferentes episodios pusieron bajo presión a su administración y, particularmente, al área de Obras Públicas.
El movimiento llega después del escándalo por el baño modular adquirido para la Feria Municipal, una contratación que quedó bajo la lupa del Tribunal de Cuentas. El organismo, a través de Julián Algañaras, planteó cuestionamientos sobre la operación realizada con Módulos Patagónicos S.A.S., firma alrededor de la cual surgieron, además, señalamientos políticos por vínculos familiares con personas cercanas al intendente. El episodio también generó interrogantes dentro del Concejo Deliberante.
La polémica escaló todavía más porque dentro de la estructura municipal apareció otro dato sensible: mediante el Decreto 409/2026, publicado en el Boletín Oficial Municipal 2054, fue incorporada al área de Presupuesto la esposa de Nicolás Bambaci, señalado como cuñado de Castro y vinculado a Módulos Patagónicos. La combinación entre contratación pública, relaciones familiares y designaciones dentro del Municipio alimentó las críticas de la oposición y obligó al Ejecutivo a quedar a la defensiva.
Pero el baño modular no fue el único frente que se abrió. En las últimas semanas, el Tribunal de Cuentas de Viedma también realizó consultas sobre licitaciones relacionadas con obras de adoquinado ejecutadas en distintos puntos de la capital provincial. Las actuaciones pusieron nuevamente el foco sobre los procedimientos administrativos de Obras Públicas y sumaron otro problema para una gestión que intenta mostrar las obras como uno de sus principales activos políticos.
En medio de esa tormenta aparece ahora uno de los movimientos más significativos del nuevo gabinete: Martín Calderón dejará su cargo en Obras Públicas y será reemplazado por Juan Domínguez, actualmente en el GIRSU. Aunque desde el Municipio las modificaciones son presentadas como parte de una nueva etapa de gestión, el momento elegido inevitablemente vincula la renovación con los cuestionamientos que vienen golpeando precisamente a esa área.
También habrá modificaciones dentro de la conducción de Obras Públicas. Silvina Garay, actualmente directora de Gobierno, pasaría a desempeñarse como subsecretaria de Planeamiento. Domínguez, en tanto, dejará un espacio vacante en el GIRSU que todavía deberá ser cubierto. Por ahora, sería además la única incorporación de esta primera etapa proveniente de fuera de la estructura central del gabinete.
A los problemas administrativos se agregó durante las últimas semanas un episodio mucho más grave. Pablo Cifuentes, de 36 años, murió después de permanecer internado durante aproximadamente tres semanas como consecuencia de una explosión ocurrida el 11 de julio en el Albergue Municipal, mientras se realizaban trabajos vinculados con una instalación de gas.
La muerte del trabajador abrió fuertes interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrollaban esas tareas, los controles municipales y las responsabilidades que pudieran corresponder. Cifuentes se encontraba adscripto a la Legislatura provincial y, según la información conocida sobre el episodio, no contaba con matrícula habilitante para realizar trabajos de gas. Será la investigación correspondiente la que deberá determinar responsabilidades, pero, políticamente, el caso significó otro golpe para la administración de Castro.
Mientras todavía resuenan esos episodios, el intendente prepara además modificaciones en Gobierno y Juntas Vecinales. Matías Finocchiaro dejaría Protocolo para asumir como subsecretario y ocuparía el lugar de Juan José Rosso, quien pasaría a Desarrollo Social. Incluso se analiza modificar la estructura actual para que Juntas Vecinales quede concentrada en una subsecretaría específica.
También habrá cambios importantes en Desarrollo Social. El secretario Mario Sánchez dejará su cargo debido a su jubilación, mientras que la continuidad de la subsecretaria Cristina Cocha todavía deberá definirse. Cocha formó parte del equipo de Sánchez y preferiría no continuar bajo una nueva conducción, por lo que su alejamiento aparece como una posibilidad concreta.
La Secretaría de Gobierno, mientras tanto, continúa dependiendo de la Jefatura de Gabinete encabezada por María Eugenia Serra, una de las principales figuras del esquema político del intendente. La primera tanda de modificaciones combinará así salidas, ascensos y movimientos internos, pero con pocas caras verdaderamente nuevas.
Ese punto comienza a generar otra pregunta: ¿Castro está renovando realmente su gobierno o simplemente está cambiando funcionarios de oficina? La mayoría de los nombres mencionados ya forman parte del Municipio y pasarán de una responsabilidad a otra, mientras que el recambio más profundo podría quedar reservado para octubre.
La segunda etapa todavía permanece bajo siete llaves. Allí podrían aparecer nuevos desplazamientos y una reorganización más amplia con la mirada puesta en el último tramo del mandato. Para Castro, el desafío ya no pasa únicamente por administrar Viedma: también necesita recuperar iniciativa después de una seguidilla de controversias que comenzaron a erosionar políticamente a su gobierno.
El calendario tampoco resulta indiferente. 2027 comienza a aparecer en el horizonte político y cualquier proyecto futuro del intendente dependerá, en buena medida, de cómo termine su gestión. Llegar al último año con contrataciones cuestionadas, organismos de control haciendo consultas y episodios graves dentro de dependencias municipales podría convertirse en un lastre difícil de esconder debajo de la alfombra.
El baño modular de la Feria Municipal, los interrogantes alrededor de las obras de adoquinado y la muerte de Cifuentes conforman un escenario mucho más complejo que un simple cambio administrativo. Castro decidió barajar nuevamente el gabinete cuando varias áreas de su gobierno quedaron bajo la lupa. Septiembre será la primera tanda y octubre completará la jugada. La pregunta que quedará flotando en los pasillos municipales es otra: si alcanzará con cambiar funcionarios para dejar atrás los problemas que golpean al Ejecutivo.
