Mercado cripto
Bitcoin registró su novena baja de dificultad en 2026 y la minería atraviesa uno de sus momentos más complejos
La red redujo la dificultad un 0,74 por ciento en el último ajuste automático. La caída del hashrate y la menor rentabilidad obligan a parte de la industria a replantear su negocio.
27 de Julio de 2026
La red de Bitcoin aplicó el pasado 25 de julio un nuevo ajuste automático que redujo la dificultad de minería un 0,74 por ciento, marcando la novena baja registrada en lo que va de 2026. Con esta modificación, el indicador pasó de 127,17 billones a 126,23 billones, reflejando una disminución sostenida del poder de procesamiento que participa en la validación de la red.
El cambio corresponde al bloque 959.616 y forma parte del mecanismo que Bitcoin ejecuta cada 2.016 bloques, aproximadamente cada dos semanas. El objetivo es mantener un tiempo promedio cercano a los diez minutos entre bloque y bloque, ajustando automáticamente la dificultad cuando aumenta o disminuye el poder de cómputo disponible.
Desde enero, la criptomoneda acumuló nueve ajustes a la baja y seis al alza, lo que representa una reducción neta del 13,82 por ciento en la dificultad de minería. Este escenario coincide con uno de los períodos más exigentes para la industria minera, que vio caer el hashrate un 17,5 por ciento durante el primer semestre del año, el mayor descenso registrado para ese período desde la creación de Bitcoin.
Entre los factores que explican la menor rentabilidad aparecen el halving de 2024, que redujo la recompensa por bloque a 3,125 BTC, la caída del hashprice, que pasó de 37,39 a 32,21 dólares, y el mantenimiento de elevados costos energéticos y de infraestructura. Como consecuencia, algunas empresas comenzaron a destinar parte de sus centros de datos y capacidad eléctrica a servicios vinculados con la inteligencia artificial, una actividad que actualmente ofrece mejores márgenes de rentabilidad.
Pese al contexto adverso para los mineros, el funcionamiento de la red no se encuentra comprometido. Por el contrario, el mecanismo de ajuste automático continúa permitiendo que Bitcoin mantenga estable el ritmo de generación de bloques, incluso cuando parte del poder de cómputo abandona temporalmente la actividad.
