De la motosierra a la servilleta
Mientras Karina teje en CABA, Jorge Macri se aferra al apellido como único salvavidas en un mar de traiciones
La interna porteña ya no es un rumor: es una guerra de egos con la City como campo de batalla y el PRO temblando en la tribuna.
27 de Julio de 2026
La madre de todas las batallas ya no es la Provincia, parece. Ahora el ring se mudó a CABA, y los contrincantes no se sacan los guantes ni para saludar. Jorge Macri, el primo que llegó a la Jefatura de Gobierno con el apellido como único currículum, ya está filtrando que quiere la reelección. Qué generoso: ofrecerle una vice a La Libertad Avanza, como quien le tira un hueso al perro para que no ladre. Pero Karina Milei no es cualquier perra, y en el bar Checkpoint Charlie de Palermo, con el humo de los cigarros y el whisky de por medio, se están tejiendo redes más finas que las de una araña villera.
Porque el karinismo, ese núcleo duro que maneja los hilos del sátrapa de la Rosada, no tiene intenciones de regalarle nada a nadie. Ni siquiera al primo del socio fundador. Karina explora patear el tablero con candidato propio, y el nombre que suena con fuerza es el de Luis Caputo. Sí, el mismo que ajusta el dólar con la punta de los dedos mientras el resto del país mira el techo. Pero hay una jugada más retorcida todavía: la vuelta de Manuel Adorni, ese vocero que fue defenestrado como quien tira un paquete de cigarrillos vacío, y que ahora podría resucitar como el Mesías libertario de CABA. Pilar Ramírez ya lo dijo en un stream, con esa naturalidad de quien sabe que está sembrando una bomba: "Adorni fue un muy buen candidato. Volvería a elegirlo". Todo dicho, señor juez, y ojalá que a Jorge Macri no le agarre un acv cuando lea esa entrevista.
Mientras tanto, en la Rosada se hacen los distraídos. Celebran que 2026 no es año electoral, como si eso fuera un salvoconducto para seguir cometiendo errores en serie. Porque la lista de desaciertos ya parece el temario de un programa de chimentos políticos: pasaron de bancar a Adorni hasta el deslome, a rechazar las banderas de Malvinas (¿en qué cabeza cabe?), a anunciar un feriado que nunca fue y a festejar a una Selección que perdió un Mundial de la forma más patética posible. "No podemos más así", se quejó una funcionaria. Y tiene razón: hasta el hincha más termos estaría pidiendo cambios, pero acá el único que parece hacer cambios es el que maneja el control remoto de la tele.
El mapa de alianzas es un rompecabezas donde las piezas no encajan ni a martillazos. En el Gobierno dan por descontadas alianzas en provincia de Buenos Aires, Mendoza, San Luis y Chaco, pero en CABA todo es un misterio digno de una novela de Borges. ¿Irá el PRO con los libertarios o cada uno por su lado? Jorge Macri propone sumar una vice de LLA, pero Karina no confirma nada, como la novia que te deja en visto mientras sube fotos a Instagram desde un boliche. El único que parece sumar puntos es Antonio Aracre, el exCEO de Syngenta que ahora se hace el intelectual en la tele y que recibió elogios de Luis Caputo. "Vos serías un gran vocero", le dijo el ministro. ¿Será que Ravier, el actual vocero, ya tiene los días contados? Sus pronósticos sobre el dólar cayeron peor que un blindado en una inundación.
Pero si hay un fantasma que realmente les eriza la nuca, ese no es el de la Rosada, sino el de Myriam Bregman. La candidata del Frente de Izquierda está creciendo como hongo en terreno baldío: algunos la miden con dos dígitos, arriba de los 10 puntos. Claro, en el Gobierno ya están haciendo cuentas y piensan que puede servirles para el relato contra "zurdos, comunistas y feministas", mientras le genera ruido interno al peronismo. Porque el objetivo principal de los operadores libertarios es que el PJ llegue roto al 2027, como un auto chocado en la General Paz. Pero cuidado con el peronismo, que cuando parece muerto, resucita y te come el asado.
La economía y la corrupción están en puntos altísimos de rechazo, y los libertarios, que venían de patear el tablero con motosierra en mano, ahora tienen que ir con el sombrero en la mano a pedir acuerdos a los gobernadores y mejorar la relación con la prensa. Qué ironía: los mismos que insultaban a los "medios hegemónicos" ahora les sonríen como si fueran viejos amigos. La política argentina, señores, es ese lugar donde hoy escupís y mañana lamés, todo por un puñado de votos.
En definitiva, el PRO está más cerca de ser el partido del "primo" que el partido del "progreso", y los libertarios, entre una interna feroz y un gobierno que parece un barco sin timón, no saben si seguir navegando o saltar al agua. Mientras tanto, Jorge Macri se agarra del apellido como quien se aferra a un salvavidas, sin darse cuenta de que ese salvavidas ya tiene más agujeros que el discurso de Milei.
